Ever Since – SAYAKA + TRADUCCIÓN

29 Junio 2007 at 19:39 (Letras de Canciones, Mi Amor)

 Acá les dejo los lyrics de este hermoso tema para mí… el tema, lo subo apenas pongan la pagina en la que subo archivos, al aire…La traduccion al español, la hago rapidito, asi que no pidan milagros…

 That time I clutched the blooming flowers to my heart,
I couldn’t walk forward; I couldn’t see the path

At some point, unnoticed, the light disappeared from this city.
No matter how much I pray, that night will still come

If you’ve collected all the broken dreams, then stand
and, looking only at what’s before you, move on.
And this “night” that runs between us
must have some sort of meaning.  It must make us stronger.
Because that’s what it is.

On that night, I muttered to myself;
I couldn’t forget your words.

“The place you’re looking for isn’t far; It’s closer than you think.
I’ve realized how important tomorrow is, even if it’s nothing special.”

I walk, listening for anything, so that I can
notice everything, so I don’t lose anything.
If I tightly embrace that little bit of bravery
deep inside my heart, I can live through
anything.

I’m never
alone.
Let’s begin again, just one more time.
There’s no such thing as “it’s too late.”

If you’ve collected all the broken dreams, then stand
and, looking only at what’s before you, move on.
And this “night” that runs between us
must have some sort of meaning.  It must make us stronger.

ano toki saita hana o  mune ni daita mama
arukidasezu ni ita  michi ga mienakute

itsu no ma ni ka  kono machi kara  hikari wa sugata o keshite
dore dake negatte mo  mata  sono yoru ga otozureru no nara

kowarekaketa yume  hiroi atsumetara  sou  tachiagatte
zutto mou mae dake o mite  susunde ikeba ii yo
soshite bokura no aida o  kakenukeru “yoru” wa ima
tashika ni nani ka no imi o motte  bokura o tsuyoku shite iku n da  kitto
sonna mono da kara

ano yoru hitorigoto no you ni  tsubuyaita
kimi no kotoba o wasurerarenakute

“mezasu basho wa  tooku ja naku  angai chikaku ni aru ne”
nan demo nai ashita  taisetsu datte  yatto kidzuita kara”

donna mono ni datte  mimi o sumashite aruku  arayuru mono ni
kidzuku koto ga dekiru you ni  ushinawanai you ni
kitto mune no oku ni aru  hon no chiisana yuuki
tsuyoku dakishimete boku wa  donna zattou mo  toki mo
ikite ikou to omou

donna yoru mo
hitori ja nai
mou ichido dake  issho ni hajimeyou
“ma ni awanai” nante nai

kowarekaketa yume  hiroi atsumetara  sou  tachiagatte
zutto mou mae dake o mite  susunde ikeba ii yo
soshite bokura no aida o  kakenukeru “yoru” wa ima
tashika ni nani ka no imi o motte  bokura o tsuyoku shite iku n da  kitto

 TRADUCCIÓN

Aquella vez, apreté las flores florecientes a mi corazón.

No podía caminar adelante, no podía ver el camino.

  En algún punto, desapercibido, la luz desapareció de esta ciudad.

 No importa cuanto pida, esa noche llegará aún.

  Si tu has coleccionado todos los sueños rotos, entonces párate, y mirando hacia lo que está ante ti, muévete.  Y esta “Noche” que pasa entre nosotros, debe tener alguna clase de significado. Debe hacernos mas fuerte.

 Porque eso es lo que es.

  En aquella noche, me murmuré a mi misma, Que no podía olvidar tus palabras.  ” El lugar que andas buscando, no está tan lejos; está mas cerca de lo que crees.

 Me he dado cuenta de cuán importante es el mañana, incluso si no es nada especial”

  Camino, escuchando cualquier cosa, así puedo darme cuenta de todo, y no pierdo nada. Si abrazo fuertemente ese poquito de valor

 Muy profundamente dentro de mi Corazón, puedo vivir a través de todo.

  Nunca estoy sola. Empecemos de nuevo, solo una vez mas.

 No hay tal cosa como “Es muy Tarde”.

  Si tu has coleccionado todos los sueños rotos, entonces párate, y mirando hacia lo que está ante ti, muévete.  Y esta “Noche” que pasa entre nosotros, debe tener alguna clase de significado. Debe hacernos mas fuerte.

  

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La Importancia de un buen corte de Pelo (final alternativo 3)

24 Junio 2007 at 18:14 (Historias)

Quizas…este sea el final definitivo a tan larga secuela que he llevado adelante con mucho esfuerzo y dedicación, para cierto tipo de personas que me han inspirado para seguir adelante…Pero, nadie sabe, Así que este, nuevamente… NO ES EL FINAL TOTAL…

 Bueno, comencemos…:

  Al oir la sirena, John, ya se imaginaba lo que significaría, pero esta vez, fué diferente… No sintió el dolor de cabeza, ni el zumbido que taladraba su cabeza…Sino, que de la puerta del ascensor, en contra de todo pronóstico u suposición, salía nada mas y nada menos que Fabiola Redfield, la cual al ver a John parado en medio de la azotea, no lo pensó dos veces, y se dispuso a correr hacia él, con lágrimas en su ojos, y los brazos abiertos. “John, John…” gritaba, a medida que se acercaba hacia él. Se veía que había sufrido alguna clase de experiencia, probablemente traumática, ya que su ropa estaba sucia, e incluso rasgada en algunas partes, en las cuales se notaban signos de violencia. Al llegar a él, lo abrazó con toda la fuerza que sus brazos pudieron darle, lo miró a los ojos, descubriendo que John en ese momento también estaba llorando, y le dijo: “John, que bueno que estes a salvo…yo…mi abuelo…me atacó, y…cuando logré safarme de él…John, él estaba…parecía un loco…no era él…no lo sé, John, yo…fuí a la peluquería..pero la anciana me dijo que no estabas allí, me dijo que fuera al hospital, o te perdería…John…”. Él la sujetó con sus brazos, y le contó lo  que había sucedido con Fernanda…su desaparición, todo. Fabiola, al escuchar todo esto, se puso la mano en la boca por un momento, y luego le dijo “John, pero la Doctora Fernanda…ella…era la tratante de mi abuelo hace algunos años, pero falleció antes de que yo me fuese del pueblo…es imposible, ella murió hace mas de tres años acá…

  John, poniéndose ambas manos en su cabeza, le atinó a responderle: “Pero, no, no es posible…estoy loco, o he visto acaso un fantasma, pero ella parecía bastante real…o sea, no puedo creerlo…” mientras caía de rodillas al suelo. Fabiola, lo tomo de un brazo, y le dijo: “John, tenemos que salir de aquí…si siguiésemos, seríamos víctimas de alguna clase de embrujo, o maldición, o lo que  sea que esté afectando a este pueblo”.

  John, entonces, se reincorporó, y haciendo a un lado los pensamientos que abordaban su mente, la siguió, y ambos, juntos, bajaron el ascensor. Dentro de la cabina, mientras se acercaban al piso 1, se estremeció violentamente el ascensor, quedandose ambos al interior, sin luz y sin movimiento. John se aprontaba a sacar la linterna de su bolsillo, cuando Fabiola, encendió un encendedor, e iluminó la estancia. Todo el interior del ascensor se había vuelto oxidado y viejo. La pintura se había descascarado, y la puerta, se había sellado, por lo tanto, era imposible tratar de salir separando las puertas. De una bocina que había para pedir auxilio, comenzó a escucharse algo así como una radio que no tenía sintonía, luego, una voz de hombre, de mediana edad, comenzaba a relatar lo siguiente, como si estuviese anunciando alguna especie de noticiero: “Buenas Noches, comenzamos una nueva edición de Silent News. Esta noche, úna pareja de jóvenes, de nombres John Neo Mason y Fabiola Redfield Villa, fueron encontrados muertos, al interior de un ascensor, en el hospital de nuestra comunidad, Old Racoon Hill. Los peritajes que se le realizaron a ambos, terminaron por concluir que la pareja, había fallecido a causa del pánico que sufrieron ambos al quedar encerrados al interior del ascensor, que hace días atrás, había estado presentando signos de mal funcionamiento, según lo confirmado por la directora del Hospital, la señorita Fernanda Cybil. La causa de la falla, se debería a una falta de mantenimiento, imposible de realizar por el momento, debido a la falta de fondos que ha afectado el presupuesto de la institución…” al llegar a esta parte, nuevamente la señal comenzaba a distorsionarse, y se apagaba lentamente… En este minuto, ambos comenzaron a experimentar un principio de asfixia, ya que se les estaba acabando el oxígeno que les quedaba en el interior del ascensor. Fabiola fijó la mirada hacia arriba, en un intento desesperado por  buscar algo de aire, y descubrió que había una escotilla de emergencia por la cual podían intentar salir, así que le pidió a John que se pusiese de rodillas y le ayudase a alcanzar la manivela con la cual se podía abrir el escape de emergencia…

 Una vez que ambos pudieron salir al exterior, subieron la escalera hasta llegar al piso mas próximo, el cual era el 2°. Abrieron la salida, para encontrarse con un largo corredor, en el cual habían muchas puertas, con símbolos extraños en ellas, además de camillas viejas y oxidadas, con bolsas de líquido que supuestamente era suero, pero tenían un color morado oscuro. Se dispusieron entonces a caminar e intentar salir hacia alguna escalera al primer piso, para alejarse del pueblo. Intentaron abrir todas las puertas que se cruzaban a su paso, pero al parecer estaban todas bloqueadas por algún tipo de fuerza invisible, que les impedía abrirlas. Al dar la vuelta al corredor, se encontraron con un gran portal, el cual tenía una lápida de piedra en un costado con la siguiente inscripción: “…SÓLO LOS HUMILDES DE CORAZÓN Y SINCEROS DE SENTIMIENTOS, PODRÁN ALCANZAR LA LIBERTAD ETERNA…LOS SACRIFICIOS DEBEN REALIZARSE…PARA QUIENES QUIERAN LIBRARSE DE LA FURIA DE SAMAEL…”

  John, al abrir el gran portal, que se erigía ante ambos, fué absorbido por una intensa luz que cubrió todo su cuerpo, y lo dejó ciego por algunos instantes. Al abrir nuevamente sus ojos, se encontraba en aquel lugar especial, en el cual solía pasar sus tardes de tranquilidad cuando era joven, y recién se iniciaba en todo lo relacionado a su trabajo.

  Era una playa, de arenas pardas y claras, con una extensa vista hacia el mar, que dejaba ver un infinito horizonte de bellas características al atardecer. A la distancia, se veía que una figura femenina se acercaba hacia él. Al llegar, vió con sorpresa que se trataba de Fernanda Cybil, vestida con su delantal blanco limpio, sus zapatos blancos, y su pelo bien peinado y tomado en una cola atrás. “Señorita Cybil!… pero Ud. acaso… no había desaparecido? yo…la ví…y Ud. se fué entre mis brazos…¿que hace Ud. aquí? “

 ”John, no te preocupes por saber eso ahora. Lo único que importa es que tú estas aquí por algo, John. Y yo, debo ayudarte a que te des cuenta de cuál es tu objetivo en este lugar. John, recuerdas que en tus años de preparación, tu venías a relajarte, mirando el mar, ¿cierto?” John, en un gesto afirmativo, movió la cabeza. “Recuerdas, que aquellos días, eran tranquilos, y el mar te inspiraba a escribir tus narraciones…¿Recuerdas ese roquerío que está alla?” le dijo, apuntando hacia un famoso lugar usado por muchas personas que no eran correspondidas sentimentalmente. “Si, pero ¿como sabe Ud. todo esto, Fernanda?” le preguntó curioso e incrédulo. “Eso no importa ahora, John. Recuerdas que en ese lugar solía posarse una joven, solitariamente a contemplar el mar tambien?” le respondió. ”Si, recuerdo que se veía triste todo el tiempo. Parecía lejana, y de cierta forma, me llamaba mucho la atención, como si quisiese consolarla, infinitamente, y vivir con ella eternamente…”, le dijo melancólico. “Ella, John, para que lo sepas, ella era Fabiola, Fabiola Redfield. Ella venía siempre a contemplar el mar, y a pensar, porque se había enamorado de tí, pero no sabía como acercarse a tu persona, ya que había perdido todas las esperanzas, cuando supo que tú, habías decidido convertirte en detective, y que por lo tanto, ibas a vivir solo el resto de tu vida, tal y como le contaste a tus compañeros de academia” … Al oirle decir esto, a John se el partió el corazón de haberlo descubierto, de pensar en todos los años, meses, semanas, días que habían transcurrido, sin haberlo sabido, sin siquiera, sospecharlo. Golpeó con su mano derecha la arena, en gesto de rabia e impotencia.

 ”John, no todo está perdido. Aún tienes una oportunidad para salvarte tú y a ella. Pero debes confiar en mí, y en lo que te voy a decir…” Él le respondió: “Estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio, con tal de pagar mi estupidez, que he llevado adelante junto a mi todos estos años, y poder salvarle a ella, de que no siga sufriendo” Ella le miró, con sus ojos tristes y pacíficos de siempre, y le dijo: “John, en ese caso, acompáñame”. Lo tomó de la mano, y juntos caminaron hacia el famoso lugar, por el cual solía tirarse la gente, para terminar su vida de sufrimientos. Al llegar al borde del acantilado, mientras soplaba una fuerte brisa marina, que mecía sus cabellos, ella le apretó la mano más fuerte, y le dijo: “John…Si quieres salvarte tú, y Fabiola, deberás superar la prueba más dura, la cual es demostrar que estás dispuesto a cualquier cosa, con tal de hacerla a ella felíz. Confía en mí, o sino el tiempo se acabará, y sufrirás, tu y ella” El miró en dirección hacia el mar, y le preguntó: “¿Acaso quieres, que me arroje a las olas, quieres que me mate?” “Confía en mí, John. Esta es la mejor manera, de ayudarlos a ambos, a que puedan salvarse de las garras de Samael.

 Lo soltó de la mano, y puso su mano suavemente en su hombro, y le dijo dulcemente: “Adiós, John. Espero, que tú y ella, sí puedan lograrlo”. Lo empujó, haciéndole caer por el gran acantilado. Mientras caía, John recordaba todos los momentos de su vida, los tristes, los alegres, las tardes que había pasado mirando a Fabiola…todo. Al llegar casi al punto en que las olas bañan las rocas, nuevamente todo se volvió a iluminar, dejándole en una temporal ceguera, que le hizo caer en inconciencia. Al despertar, estaba frente al gran Portal, que había atravezado minutos antes. Fabiola estaba recostada en el piso, apoyada en la pared, durmiendo. John la remeció, y le dió de suaves palmadas en la cara, para despertarle. Al recobrar su conciencia, le dijo: “John, ¿que ha pasado?, tu te fuiste, y cuando fuí detrás de tí, de pronto todo se volvió brillante, y no te encontré, y luego desperté, en una habitación, que estaba arruinada, que parecía vieja, las cortinas que tenía estaban rasgadas, y sucias, y a lo lejos, se veía el Lago Toluca, que estaba cubierto por una niebla, que dejaba apenas vislumbrar aquel viejo hotel en el cual solía hospedarse una tía…Y quise salir de ella, pero estaba bloqueada, no lo sé. Tenía miedo, John…”

 ”Fabiola, no importa. lo que interesa ahora, es que por fin, ya tengo la solución para escapar de todo esto. Pero antes, debo confesarte algo y disculparme por ello” La tomó entre sus brazos, y la aferró fuertemente a su cuerpo, y le dijo “Fabiola, tu solías pasar tus tardes mirando el mar, ¿recuerdas? en  aquel acantilado… tú… me mirabas, desde la lejanía… Hasta ahora, no sabía que eras tú, no sabía lo que sentía por tí en aquel entonces, era un joven despistado, que solamente pensaba en mí y mi futuro, y nunca en los demás… y es por eso, que ahora, debo pedirte, de corazón, que me perdones…por mi imbécil actitud y desición, que de seguro te ha costado a tí mucho sufrimiento… Perdóname Fabiola. Perdóname, mi amor…”

 Ella rodeó su cuerpo con su brazos también, y le dijo: “John, no sabes cuánto he esperado esa respuesta… esas palabras de tu boca… por años he sufrido, pensando en tí y lo que debes haber sentido al momento de tomar aquella desición. Pero, lo que importa ahora, es que estamos juntos, y que nada, nos va a separar, nada… John, yo… también te amo…”

 Se miraron ambos a los ojos, y unieron sus labios en un gran beso, que duró mas allá de la eternidad. Se tomaron ambos de las manos, y cruzaron juntos el gran Portal que se erigía frente a ambos. Al cruzarlo, terminaron ambos en las afueras del hospital, en el lado normal de Racoon Hill. Hacía un día nuboso, y una ligera ventisca, movía una veleta, de una casa cercana al gran edificio. El auto estaba allí a las afueras, estacionado, esperando. Fabiola junto a John, se subió al vehículo, y se dispusieron a alejarse de la vieja ciudad abandonada. Al llegar al puente que unía a Old Racoon Hill con una carretera que daba a otro condado, vieron que en el camino, había una especie de bolsa de cadáveres, que impedía el paso. Al ver esto, John se bajó del vehículo, para correrlo hacia un costado, y poder avanzar. Pero al mover la bolsa, ésta se abrió, y de ella, salieron unos brazos, que sujetaron fuertemente a John. Estaban quemados, y tenían vendajes viejos y ensangrentados. John, desesperado, trató de zafarse de ellos, pero era imposible. Cuando éstos lograron atraerlo del todo hacia el interior, la bolsa se cerró, y se desvaneció como cenizas, en el  aire…

  Fabiola, al ver esto, se bajó del auto, y se acercó al lugar, para ver bien que había sucedido. Una mancha negra quedaba como vestigio de que allí había estado posado aquel bulto, pero rastros de John, no se veían en ninguna parte. Desesperada, miró en todas las direcciones, pero lo único que veía , era la niebla que comenzaba a cubrir nuevamente todo el pueblo. Se subió nuevamente al auto, y giró para volver hacia el Hospital. Pero al llegar a la mitad del puente, se detuvo violentamente, ya que estaba derrumbado, y no se podía continuar adelante. “John…John!!!!!!!!!!!” gritaba angustiada, mientras se lanzaba nuevamente a llorar y a maldecir su destino…

 John, al recobrar la conciencia, se encontraba recostado, en la sala de recepción, del Hospital. Los muebles estaban llenos de polvo, y rotos, los mesones viejos…todo estaba arruinado, y daba la sensación, de que no estaba en Old Racoon Hill “normal”…Sino, en el “Otro Lado”. Al intentar salir al exterior, se dió cuenta de que las puertas estaban selladas, y era imposible abrirlas. Luego de desesperados intentos, golpeándola con su cuerpo, con sillas, nada daba resultado. Era imposible romperlas, mucho mas abrirlas. Así que  resignándose, se tiró al suelo, y lentamente, comenzó a volverse parte, de aquel hospital viejo y abandonado…

****

  Luego de un rato, y enjugarse su lágrimas, Fabiola puso nuevamente su coche en marcha, en dirección hacia la carretera. En su mente, pensaba: “No importa en donde estés, John. Yo siempre, siempre, estaré aquí, en este mundo, esperándote…”

http://dl1.ffshrine.org/soundtracks/dl/106/959448/Silent_Hill_-_Original_Soundtrack/41_-_esperandote.mp3

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Serenata MARIACHI para FABIOLA(Si pudiese, iría allá a Cantártela, MI AMOR)

11 Junio 2007 at 19:57 (Mi Amor)

 Esta Serenata, se la dedico con mucho AMOR a mi niña, Fabiola Cecilia Riffo Villa, residente en Conce…Amor, sabes que cuando pueda, IRÉ ALLÁ Algún día a CANTÁRTELA PERSONALMENTE… Te Amo…

 Para él o la que no la ubique, salió en una Película, protagonizada por Keanu Reeves…(SI, “Neo” de Matrix…) Llamada “Un paseo en las Nubes” o “A walk in The Clouds”

Amor,
si me llamas amor
si me dejas amarte mi bien
yo te voy a adorar.

Las estrellas nos verán
asombradas,
la noche y el dia serán llamaradas.
Candor,
si me das tu candor
si me dejas amarte mi bien
yo te voy a adorar.

Amor,
si me llamas amor
si me dejas amarte mi bien
yo te voy a adorar.
Las estrellas nos verán
asombradas,
la noche y el dia serán
llamaradas.

Amor,
si me das tu valor
si me atrevo a quererte mi sol
te voy a idolatrar.

Los angeles nos traerán
la ternura,
las flores nos vestirán,
de dulzura.

Contigo voy a soñar
con querubes,
contigo voy a pasear
en las nubes…
contigo voy a pasear 
en las nubes…
contigo voy a pasear
en las nubes…

Amooor…en las nuuubees.

 Fabiola, no importa lo que pase, la distancia, NADA, siempre, SIEMPRE, te AMARÉ. Amor… Yo sé que la distancia es dura…y que hay gente que nos pueda hacer caer en cosas que en el fondo no queremos…Aún así, no soy quién para perdonarte, tu tampoco…pero aún así, te AMO, y tu lo sabes muy bien…

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La Importancia de un buen corte de Pelo (FINAL ALTERNATIVO 2)

11 Junio 2007 at 18:07 (Historias)

 Pasaron varios minutos antes que John decidiese reincorporarse y salir del lugar. Estaba profundamente afectado por la “despedida” de Fernanda, que mientras bajaba los pisos en el ascensor, en un momento en que éste se detuvo, entre los pisos 1 y B (subterráneo) John, tomó su pistola y la apuntó en dirección a su cráneo. Puso el dedo en el gatillo, y se disponía a apretarlo…sentía que no valía la pena seguir con vida, luego de ver lo que había sucedido con Fernanda, cuando de pronto, el ascensor volvió a su normal funcionamiento, de forma abrupta, haciéndole caer al suelo, dejándole inconciente, por un golpe en la nuca

 Un chorro de agua le despertó, proporcionado por Fabiola, quién a su vez, lo remecía para ver si estaba muerto o solamente desmayado. “John, John, despierta, John!!” le decía mientras le golpeaba en la cara con la palma de sus manos. “¿Fernanda?…” preguntó en un tono somnoliento mientras intentaba recobrar la conciencia del todo…”No, Fabiola…John, que bueno…pensé que estabas muerto…me asusté y por eso, yo…” Le decía en un tono quebradizo y frágil, como a punto de llorar. “Fabiola, me has salvado, de no ser por tí de seguro, yo habría cometido una estupidez…perdóname…” ella extrañada, le miró y le dijo: “Pero John, ¿a que te refieres? ¿Qué sucedió?” “Luego más tarde te contaré…Por ahora, concentrémonos en salir de todo esto…”

 Se levantó del suelo, con la ayuda de Fabiola, y se disponía a subir el elevador junto a ella, pero al momento de apretar el botón para llamar el servicio, la puerta se fundió y se volvió una sólida e impenetrable lámina de metal, el suelo se convirtió progresivamente en una gran reja de metal oxidado, las paredes se fueron derrumbando, quedando todo en una completa oscuridad. Fabiola tomó a John de la mano, temiendo lo peor, y John, que no sabía que sucedía, buscaba dentro de su chaqueta, la linterna para ver alrededor lo que había sucedido.

 Al encenderla, apuntó hacia el rostro de Fabiola: “¿Porque ha sucedido esto, si lo único que hice, fué seguir mi corazón…”,estaba llorando, y miró alrededor para ver si encontraba algo, o alguna ruta para escapar de allí, junto a ella, pero nada…Así que haciéndose de valor, se dispuso a caminar con ella.

 Al cabo de un rato de vagar entre la oscuridad y la penumbra del lugar, vieron a la distancia un punto brillante, que se acercaba mas y mas, a medida que avanzaban. Al llegar, contemplaron con horror que se trataba de una estaca de fierro oxidada en la cual estaba atada una pequeña niña y Fernanda, rodeadas por un círculo de espinas que salían del suelo. Debajo de ellas, comenzaba a prenderse una llama, que se acercaba lentamente hacia ellas, las cuales gritaban histéricamente, por el dolor que éstas le causaban a ambas al alcanzar sus pies. John y Fabiola trataban de cualquier manera de llegar hacia ellas y liberarlas de semejante tortura, pero no era posible, a tal punto de que las llamas alcanzaron un nivel significativo, y ámbos, Fabiola y John, tuvieron que alejarse de las víctimas, mientras las llamas consumían la carne de Cherry y Fernanda. “no, no puedo seguir con todo esto…no lo soporto…”dijo John, apuntando su pistola, ésta vez hacia Fabiola. “Pero John, ¿que haces? No puedes rendirte…John, JOHN!!…” Cayó al piso, aferrandose la herida que la bala había dejado en su pecho. Tosió, escupiendo sangre, y alcanzó a decir, antes de fallecer: “John, eres la única persona que he conocido en este mundo y he ama…cof, cof…te esperaré…en aquel lugar especial…arg…”

 John, con la pistola aún entre sus manos, y balas en el cargador, miró la triste escena que llegaba a su fin, con los cuerpos incinerados de Fernanda y Cherry, atados a aquella estaca, el cadaver de Fabiola tirado en el piso, y en un arranque de locura, rabia, desesperación y pena, disparó en todas direcciones, hasta quedar con una sola bala en el cargador. Al llegar a ésta, apuntó a su boca, y jaló el gatillo.

  Todo se volvió oscuro y silencioso, luego de aquel sonido de trueno, provocado por la última bala de la pistola, la cual dejó un forado de 5 cms. en el cráneo de John. La linterna cayó al piso, rompiéndose el filamento de la ampolleta. La chaqueta de Mason se abrió, dejando a la vista el Diario de Cybill, el cual se desvaneció por el viento que lo sopló, mientras se volvía cenizas, y se esparcía entre los agujeros del suelo oxidado.

 Nuevamente, abrió los ojos.

 Se encontraba en un bosque, recostado en un lecho de hojas secas, y rodeado de troncos secos. “Al fin, despertaste, mi amor…” decía una voz familiar. “Ahora NADIE, nos podrá separar…”retumbaba en su cabeza.

 ”¿Pero, que pasó? ¿Porqué estoy aquí? Yo…Había muerto, ahora… ¿donde estoy?” preguntaba confundido. “Este, es nuestro “hogar” John” le decía Fabiola, mientras se acercaba a él, con una pequeña niña en brazos. “Pero…¿que está sucediendo…yo, te había disparado a tí…¿no lo recuerdas?” “Está bien, John. Todo fué un mal sueño. Ahora ve adentro que la cena está lista”.

  Fabiola puso a la pequeña niña en el suelo, la cual fué corriendo hacia John, mientras gritaba “Papá, papá” y sonreía. “¿Cherry?” preguntó John, aún confuso y desconcertado. “Pero John, ¿como no recuerdas a nuestra pequeña hija?…La próxima vez, no comas tanto de ese fruto que encontraste la otra vez. Ese fruto de color negro y de tamaño pequeño…”

 ”¿Y Fernanda? ¿Y Guillespie?” le preguntó. “¿Fernanda? ¿Guillespie? ¿De quienes estas hablando, John?…Acaso, estas aún durmiendo??”

 ”…Creo que sí…pero, si seguir durmiendo, significa estar contigo…Prefiero seguir haciéndolo…”

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La importancia de un buen corte de Pelo(Final Alternativo)

11 Junio 2007 at 16:19 (Historias)

Al pasar por ese breve momento de desgracia con la joven doctora, Mason comenzó a gritar, ferozmente, como loco, al vacío de aquella azotea, maldiciendo a aquel que se reía a la distancia, al parecer, de lo sucedido. Un pinchazo que sintió en la parte trasera de su nuca, le distrajo de su objetivo, haciéndole caer inconciente sin alcanzar a ver la silueta que estaba tras de él.

Al recobrar su conciencia, estaba tendido en una camilla, atado con correas y amordazado, en una sala blanca, iluminada por tubos fluorescentes y grandes espejos que se ubicaban en dos costados de la sala.

De una puerta, entró Fernanda, vestida de un delantal blanco, sujetando un libro de anotaciones en el cual estaba apuntando algunas cosas, mientras miraba con atención los gestos que John le hacía desde la cama, para que lo soltasen.

“Vaya…Un poco mas y casi lo logramos” dijo un hombre vestido con un tuxedo negro, mientras observaba a John, y sonreía para sí

“Si, pero el objetivo era que se traumase, no que se volviese loco esquizofrénico, que estuviese a punto de cometer suicidio!!” dijo Fernanda, en un tono Histérico. ” Los sacrificios se hacen, señorita, cueste lo que cueste, además, ya no necesitamos a este hombre…Conseguimos lo que queríamos, así que podemos quedarnos tranquilos…”

“…Querido y estimado John…¿Quieres saber a que me refiero, cierto?” le decía el hombre, mientras le posaba su mano sobre la frente. Un hilillo de saliva caía por un costado de la mejilla de Mason, quien movía su cabeza en modo afirmativo. “Muy bien, te lo explicaré, aunque creo que por ahora y por el resto de tu vida, no te servirá de nada…”

Tu, John Neo Mason, debido a todos los percances que nos has dado a nuestra organización, hemos decidido hacerte pasar por una especie de experimento, para “vengarnos” de todo lo que has hecho “indirectamente” en nuestra contra. Ya sea, lo del Reloj, ese era nuestro mayor proyecto hasta ahora, lo de nuestra Paciente con doble personalidad, que se había fugado de nuestros laboratorios, y por culpa tuya, casi quedamos al descubierto…Ahhh John, te metiste en donde no debías…Sinceramente, eras un muy buen detective, lo reconozco, pero si te seguía dejando hacer y deshacer, habrías dado con nosotros, y hubieses terminado lo que con el esfuerzo de toda una vida, he logrado…

¿Que hicimos contigo?…¿Recuerdas, cuando estabas en tu oficina, leyendo Cujo? en ese minuto, te lanzamos una especie de dardo, de tamaño casi imperceptible a la vista normal, a tu nuca. El dardo, contenía una nueva droga que hemos estado experimentando este último tiempo, la cual hace que en un principio, te produzca una comezón en tu cabeza, que luego derivará en una “Ilusión” que parecerá practicamente como la realidad misma, pero con leves diferencias…

Con esto, como te darás cuenta mi querido John, te pusimos bajo nuestro propio control, a nuestra merced, y te pudimos traer acá, a nuestras Instalaciones, para torturarte, con una visión de las cosas de forma mas “Horripilante”…

¿Porque lo hicimos? para llevarte al borde del colapso, además de averiguar los resultados de nuestra droga…los cuales nos sorprendieron a nosotros mismos inclusive…

Aun así, tuviste momentos para “salvarte”, no es así, ¿Señorita Fernanda?, o debería decir, Fabiola Cybill?

El Hombre la miró un momento, luego sacó una especie de pistola de su chaqueta, y la apuntó hacia la cabeza de Fabiola. “Tu eras la espía, la que se infiltró con nosotros, para arruinar nuestro experimento…¿Con que “John, supongo que ya has descubierto todo, ¿cierto?” “¿Descubrir que? … No comprendo…” “John… Yo… ya… Fallecí, permanezco atada a este hospital, condenada a vivir para siempre aquí… Pero llegaste tú… y… yo…” Jajajajaja, patético!!…Aún así, nada conseguiste al intentar jugar dos roles dentro de la “Ilusión de John“…

“Por tu estupidez, te tocará sufrir el mismo destino que John…” le dijo, disparando la pistola.

Fabiola, cayó por un momento al suelo, retorciéndose, y sujetando su cabeza, para terminar reincorporándose, en el Hospital de Racoon Hill. Pero esta vez, no se encontraba John por ningún lado, y lo peor, la figura de Samael, se encontraba en frente de ella, riendo de forma violenta y malévola…, Se acercó a ella, la tomó de la mano, y juntos, comenzaron a arder, entre las llamas, que en ese momento se encendían, mientras una multitud de personas, lo adoraban…a Él, y a Cherry

http://dl1.ffshrine.org/soundtracks/dl/106/9627c4/Silent_Hill_-_Original_Soundtrack/38_-_tears_of….mp3

Agradecimientos a Fernanda, la que me dió la Idea…

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La importancia de un buen corte de Pelo(Parte 4)

11 Junio 2007 at 16:13 (Historias)

“…¿Habrá sido algún tipo de ilusión? ¿Un sueño?…Quizás nunca mas la vuelva a ver…” Reflexionó mientras miraba el diario, que yacía en sus manos. Lo guardó en su chaqueta e intentó entrar nuevamente al hospital, pero el portón de entrada estaba bloqueado, y no parecía ceder, lo que obligó a Mason a deambular sin rumbo nuevamente por las calles de Old Racoon Hill. Solitario, en lo absoluto, ya que ni siquiera alguna ave, u otro animal rompía la quietud del lugar, se sentía inquieto, lo cual era raro, ya que al vivir solo, estaba acostumbrado a la tranquilidad, pero no en extremo. Sumiso en sus ideas, no se percató de que el ruido que oía a la distancia, que se acercaba cada vez mas y más, pensando que era una ilusión, la cual se volvió realidad, cuando una luz se detuvo frente a él, y una fuerte bocina, le trajo de regreso a la realidad. “Por poco y casi le atropello, discúlpeme” le dijo una femenina voz, que provenía del interior del vehículo. “No, soy yo quien debe disculparse, señorita… estaba caminando al medio de la calle, iba distraído y… Bueno, soy John, John Neo Mason, detective, para servirle. ¿Ud. Vive por aquí? Le preguntó mientras trataba de ver con mas claridad al rostro que se asomaba del interior del vehículo. “No, yo vine a ver a mi abuelo, hacía años que no visitaba el pueblo… Soy Fabiola, Fabiola Redfield. Un Placer, señor Mason” le dijo extendiéndole la mano en un gesto de saludo. “Para mí también es un placer, señorita”. “Vaya, han cambiado radicalmente las cosas, desde que según recuerdo solían estar antes… en Old Racoon Hill. Solía ser un pueblo viejo, pero al menos la presencia de vida se notaba en él. O sea, nunca había visto el pueblo así, tan desolado, abandonado…” decía Fabiola, mientras miraba a su alrededor. “Tiene Ud. razón. Yo vivo al otro lado, en la otra mitad del pueblo, mucho más viva, pero de un tiempo a otro, la influencia de este pueblo se ha ido desplazando hacia el otro lado… Ud. dijo que venía en busca de su abuelo, ¿cierto?” “Sí, hace mucho que no sé nada de él. Nunca le venía a ver, ya que mi trabajo me exigía mucho, además de mis estudios, me consumían la mayor parte del tiempo, pero ya terminé. Aparte, mi abuela y yo solíamos discutir siempre por cualquier cosa, pero ahora que ella lo ha dejado, según una carta que me mandó ella, aprovecho de ir a visitarle al pobre, que siempre me ha querido mucho… La ultima vez que le ví, se veía algo cansado, y raro. Me decía algo de que oía cosas, no sé… La edad quizás le estaba afectando…”

“¿Hace cuanto no lo visita a su abuelo?” “Mmmm… hace poco mas de dos años… que no he sabido nada de él… Bueno, iré a verle, hasta pronto” le dijo mientras abordaba el vehículo. John la tomó de una mano para detenerle, y le dijo: Antes de que se vaya, dígame algo: ¿Su abuelo no vivía en alguna gasolinera?” Fabiola le miró un momento, y le respondió: “Sí, vive en la única de Old Racoon Hill, por qué?, ¿Acaso hizo algo malo? ¿Pasó algo?” John reflexionó para sí que no era el momento aún adecuado para contarle lo que había pasado con aquel anciano, además como iba a explicarle la desaparición del cuerpo, y lo del “otro pueblo”, si ni siquiera él tenía una explicación lógica de todo lo que había sucedido, así que se limitó a decirle: “Más tarde le explicaré señorita. Ahora, si puede ayudarme, ya que Ud. conoce el pueblo mejor que yo, ¿sabe de algún lugar en el cual pueda cortarme el cabello? Como Ud. puede ver, necesito con urgencia de alguna buena peluquera…” “Oh, claro, la Señora Guillespie!! Ella es una gran amiga de mi abuelo, y seguro podrá ayudarle. Súbase, no queda lejos de aquí” John abordó el auto, junto a ella, y se alejaron del lugar…

“Así que Ud. es detective… ¿Privado? ¿Qué hace por estos lugares?” “Yo, bueno, estaba en busca de alguna peluquería que fuese de bajo costo… ¿Ha oído hablar de algún pueblo, idéntico a este, pero con mas deterioro, más bizarro, o extraño, distorsionado?” Fabiola mirando al frente, le dijo: “Aparte de mi abuelo, que según él oía llantos a la lejanía de niños, y veía cosas extrañas, mas que eso… no… Siempre pensé que lo que él veía o escuchaba eran alucinaciones… como le digo, a su edad… 87 años, cualquier cosa es posible…”¿siempre le gusta hacer preguntas extrañas a Ud. Mason?” Sonrió levemente…”Solamente cuando dudas recorren mi cabeza…no me gusta quedarme sin respuestas a lo que a veces me sucede… o descubro…” John trataba de evitar en lo posible decirle lo del anciano, ya que si él solamente había visto todo, quizás podría tratarse de alguna especie de pesadilla, o de alguna alucinación, así que no quería precipitarse dándole tan terrible noticia. Consideró dejar la línea de preguntas raras, e intentando parecer algo más sociable, le preguntó: “¿Qué tal su vida?, ¿Trabajo?” “…Uff… Agotador… “¿En qué ejerce funciones, Sra. O Srta. Fabiola?” “Señorita… En orientación familiar… me gusta ayudar a la gente… oír sus problemas… darles solución…” “Ya veo… pero, dígame: ¿Cómo una dama como Ud. a su edad, aún es soltera?” “…Oh, Gracias… es que aún no he hallado alguien que me sepa comprender y valorar y aceptar internamente…” “ya veo, la mayoría de los hombres son superficiales… ¿cierto? No saben apreciar los delicados sentimientos de Uds. las mujeres… que lástima…”

“Oh, discúlpeme, reflexionaba en voz alta” dijo Mason, algo abochornado. “jejeje, Aun así, Ud. tiene toda la razón Mason. Le felicito por pensar de esa manera… pocos hay como Ud. … ¿Es casado?” “No… vivo solo, y debido al riesgo que corro en mis casos prefiero no involucrarme sentimentalmente con otras personas, para no dejarles abandonadas, en este mundo, si llegase a morir, algún día…” “Que triste, pero a la vez cierto” Detuvo el auto, y mirándole a los ojos, Fabiola le dijo: “llegamos. La señora Guillespie debe estar adentro. Ha sido un verdadero placer conocerle, y espero verlo pronto, señor Mason” “así será, señorita Redfield, así será… Cuídese” Cerró la puerta del auto procedió a caminar en dirección a lo que parecía ser la casa o salón de belleza de la Señora Guillespie.

Una campanilla anunció su entrada al lugar. Era un salón de aspecto sencillo y modesto, bien cuidado, ordenado, pese a la ausencia de publico del lugar. “Hola…” “¿Señora Guillespie?” Dijo Mason. “Voy enseguida, señor Mason” le contestó una voz de edad. “…Pero, ¿cómo supo que era yo?…¿Tan famoso seré que acaso me reconocen en cualquier parte? O bien, Fabiola le avisó que yo vendría…” “. ::Ni una ni otra cosa, señor Mason…”le volvió a contestar la voz, que provenía de una silueta de mediana estatura que avanzaba lentamente por un pasillo, que se hacía cada vez mas claro, a medida que se acercaba la anciana, con una lámpara de mano. Traía un delantal, en el cual tenía tijeras, navajas, cremas, y todo lo demás que un peluquero pudiese necesitar para hacer su trabajo. “¿Viene a cortarse su cabello, debido a las molestias que le está causando, cierto?” “Si, pero antes, explíqueme cómo supo que era yo el que estaba aquí en la peluquería… ¿Acaso Fabiola le avisó llamándole que vendría yo a visitarle?” “Nada de eso… lo supe por la Giromancia… todo lo que sé hasta ahora, lo averigüé gracias a eso… Siéntese, en cualquier silla, y déjeme ponerle un cobertor para evitar que los pelos se caigan dentro de su camisa…” le decía mientras preparaba sus utensilios, y los dejaba encima de un pequeño velador transportable… “¿Qué estilo le gustaría?” Le decía mientras le mostraba un catálogo de cortes… “¿tijera… maquina… ?”

Una vez terminó de hacerle el corte, Guillespie le dijo: “por cortesía de la casa, le daré por esta vez un lavado de cabello gratuito, señor Mason. Acompáñeme por favor al Lavadero…”

Siguiéndole como embrujado, sin preguntar mas, se dirigieron hacia una esquina del lugar. Se sentó en la silla, y tiró su cabeza hacia atrás, dejando correr entre sus cabellos recién cortados, agua fresca y tibia, la cual fue secundada de un relajador masaje capilar, por parte de la señora Guillespie, lo cual lo hizo caer en un profundo sueño… Al despertar, se encontraba recostado en un sillón viejo, en la otra realidad. Se percató de inmediato, ya que los espejos estaban viejos, opacos, quebrados inclusive algunos. No era el salón al cual había ingresado. Luego de incorporarse, miró dentro del lavadero. En él había agua de aspecto mohoso, verdoso, y gusanos de muerte flotaban en ella. Luego de eso, fue a buscar dentro del salón a la anciana, para saber si estaba aun allí, o si algo le había sucedido. Recorrió todas las habitaciones, el baño, pero nada. Al final del pasillo, se erigía una puerta, de aspecto tenebroso, y extraño, así que fue, la abrió, y dentro, había un altar, en el cual, colgaba un cuadro oscuro, de un ser alado, de aspecto imponente y poderoso, bajo el cual, una multitud le adoraba, y a su lado, se veía la silueta de una pequeña niña, que le tomaba de un brazo, en señal de guiarle hacia algún sitio… El título decía “Samael y Cherry” a la distancia, oyó un rugido, de bestia, el cual fue seguido de un lamento, que terminó en un grito, muy similar en tono a la voz de Fernanda. Al oír esto, John salió de la peluquería, en dirección al hospital, ya que recordaba la mayor parte del camino, que había recorrido en auto con Fabiola, para llegar allí, y como no quedaba lejos, se dirigió allí. Al llegar al hospital, las puertas cedieron inmediatamente, entró y miró que en el piso, un rastro de sangre, tomaba un rumbo en particular… lo siguió, y terminaba en un ascensor. Al subirse, el numero del piso 4 estaba manchado con sangre. Procedió a presionar el botón, haciendo que el ascensor diese unos espantosos quejidos de viejo, y comenzase a elevarse. Al llegar al piso 4° y abrirse la puerta, se encontró en la azotea del hospital. A la lejanía, una silueta se venía acercándose. Le iluminó la cara con su linterna, y vió que era la doctora Fernanda, con ojos tristes y derramando lágrimas, que venía en dirección hacia él. Su delantal estaba manchado de sangre, y sucio con otras cosas… “Pero, doctora… ¿qué le sucedió? ¿Qué ha pasado con Ud.? Dígame, por favor… ”

“John, supongo que ya has descubierto todo, ¿cierto?” “¿Descubrir que? … No comprendo…” “John… Yo… ya… Fallecí, permanezco atada a este hospital, condenada a vivir para siempre aquí… Pero llegaste tú… y… yo…” se acercó a abrazarle, llorando desesperadamente. John estaba estupefacto. Por largo tiempo estuvo junto a él, luego, se separó de él, lo miró a los ojos, y dijo: “John, yo… yo…” De su frente, narices, ojos, oídos, comenzó a brotar sangre… Ella miraba desesperada como le sucedía esto. “Nooo… ¿Por qué!!??”…Oh…John…yo …te…” sus ojos se volvieron rojos como el carmesí, y cayó al piso. John corrió a ayudarle, pero al parecer, ya era demasiado tarde… Lentamente, su cuerpo comenzó a desvanecerse entre sus brazos… Mason, al ver esto, le abrazó fuertemente, y lloró… Lloró desconsoladamente… mientras a la lejanía, se oía nuevamente…la sirena…

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La importancia de un buen corte de Pelo(Parte 3)

11 Junio 2007 at 16:12 (Historias)

¿D… Donde estoy?… ¿Qui-quién es Ud.? Pregunto aún afectado… Yo, soy la enfermera de este lugar… Soy la Doctora… No alcanzó a terminar de decirlo, cuando James, le interrumpió: Fernanda Cybill, cierto? “Si, ¿cómo supo de mí? Le preguntó… “Vi el diploma que estaba en el hall… Supuse que era UD, fue una corazonada…” Aun así, explíqueme, ¿que sucede con todo este lugar… ? ¿Por qué esta así, viejo, arruinado, deshabitado, extraño… ? Le preguntaba, mientras se rascaba el cráneo, y miraba a su alrededor. “No sabría asegurarlo, pero desde que sucedió esto, la gente se ha desvanecido, ya nadie viene al hospital, parece un pueblo fantasma… pero como aun le guardo el cariño de los maravillosos días que pasé aquí atendiendo a mis pacientes, no me he ido, y he estado esperando todo este tiempo, para que llegase alguien como UD, que demostrase que aún hay vida en este lugar… Me alegro de que lo encontrase, ya que hacía tiempo que no…” Nuevamente le interrumpió: “¿A que se refiere con “eso”, Cybill? “…No sabría explicarle con certeza… Sólo sé que todo sucedió paulatinamente… Poco a poco, la gente cambió… se volvió extraña, ya casi nadie salía afuera… todos se internaban en sus casas… luego, dejaron de venir… Yo, con los suministros que quedaron en el hospital, me he mantenido aquí, esperando que volviese alguna persona, ya que afuera, el ambiente es desagradable, además que como ya le dije. no quiero dejar este sitio…” le dijo con una voz en tono melancólico y triste. “ A todo esto, no le conozco, UD es…? Le preguntó a Mason, mientras se restregaba los ojos, como si alguna basurilla, hubiese entrado en ellos. “Yo, oh, perdóneme, con el incidente, dejé de lado la cortesía… Soy John Neo Mason, detective de Racoon Hill” Al escucharle, un brillo se manifestó en sus ojos. “Oh, he escuchado de UD, una vez, una paciente que vino acá, que sufría de doble personalidad, me relató algo sobre un detective…” “Oh, si, el caso aquel… Casi perdí la vida gracias a ella… por poco y me mata…”

“¿Se siente mejor?” Le preguntó, mirándolo sólo como un especialista suele hacerlo. “Si, mucho mejor… disculpe las molestias… quizás UD estaba ocupada, y yo… le interrumpí al encender el generador… lo siento…” “oh, no se preocupe… hace días que no lo había prendido, ya que últimamente, no he hecho mas que comer y dormir… además de esperar… estoy “atada” a este lugar… quizás no me comprenda ahora, pero ya se dará cuenta…” le dijo Cybill, tomando nuevamente ese tono triste y melancólico. “Bueno, yo estaba a punto de investigar este lugar, ya que un anciano, que murió hace poco, me dijo cosas acerca de este recinto, que quise investigar… ¿sabe algo de niños que estén por allí, sufriendo, o de algo que este yendo fuera de lo normal en este hospital?” “No, nada” le respondió en un tono nervioso, como de asombro. “Si gusta, vaya y véalo por UD mismo, aquí no ocurre nada desde hace años… desde que ocurrió todo lo acaecido…” “¿Me acompañaría, Doctora?” “Si pudiese, con gusto iría, pero no, me quedaré aquí…” Retrocedió algunos pasos de él, y lo miró un momento, luego de alejarse de la habitación. Al irse, John fue tras ella, pero al abrir la puerta y mirar por ambos lados, no la divisó. Al parecer se había desvanecido…”Extraño, pero bueno, ya la encontraré… mas adelante… quizás…”

Al salir, al pasillo, divisó camillas viejas que estaban agolpadas en una esquina, además de puertas, algunas con símbolos extraños… otras, simplemente, no se podían abrir, ya que no poseían algo para abrirles… simplemente, eran puertas, que estaban allí, pero imposibles de entrar y hasta salir… Entró a una, en la cual, además de haber una camilla, en una mesita, se encontraba un pequeño libro de notas. Lo abrió, para encontrarse con la grata sorpresa, que en la primera plana decía “Diario de la Dra. Fernanda Cybill”, Junio del 2000. La abrió, pensando que allí encontraría una respuesta, pero… al avanzar página por página, rápidamente, notó que la letra se hacía mas y más descuidada. Las hojas tomaban un tono sucio y algunas inclusive, parecían haber sido arrancadas… Avanzó hasta el final, para leer en ellas, lo siguiente: “Últimos días… nada mejora… ya no hace efecto… necesito mas… pero… no hay… moriré… Niños… Niños… quien les cuidará. ya….acaba…solo horas…efecto…solo…Cherry…” En este punto, el libro ya no continuaba… y manchas de sangre, marcadas con dedos, estaban dibujadas, hasta el fin de las hojas de aquel diario…Lo guardó para leerlo con mas calma, cuando llegase a su casa, y salió de la habitación. Guiándose a través de lo que recordaba, se dirigió hacia la salida, para ir al exterior. Al llegar a la puerta, una voz detrás le dijo: “¿Ya se va?” Era Fernanda. “Acompáñeme” le dijo. Ella: “no, no puedo salir…” él se acercó, le tomó de una mano, y salió del hospital… Al llegar afuera, miró hacia atrás, pero la mano, y el resto del cuerpo de Cybill, no estaba… en cambio, estaba el Diario, y se encontraba, parado, en el lado normal, de Old Racoon Hill.

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La Importancia de un buen Corte de Pelo(Parte 2)

11 Junio 2007 at 16:11 (Historias)

Revisó la caja, en busca de aquellas cuatro balas faltantes, pero estaba a tope de llena. Los 15 Cartuchos estaban allí, sin dejar cabida para otro más. Extrañado, se levantó, cogió sus ropas, su abrigo, y partió a Old Racoon Hill para ver el cadaver, para confirmar sus dudas que le inundaban la mente en ese momento. Al momento de poner un pie afuera de su residencia, notó que había algo diferente en el ambiente, se notaba desagradable, incómodo, solitario, lo que hizo más dificultosa la caminata hacia el otro lado del puente para Mason. Una vez llegó allí, se sintió un poco mejor, pero la inquietud por saber el destino del viejo, no desaparecía de sus pensamientos, así que dejando la molesta comezón capilar en segundo plano, se dirigió a la gasolinera, que estaba a pasos ante él.

Entró al lugar, pistola en mano, en busca del sitio en que había posado el cadaver del viejo, pero al llegar a éste, se encontró solo con hojas viejas de diarios y revistas, las mismas que había utilizado para cubrir el cuerpo sin vida del anciano. Se incorporó, y se dispuso a buscar la puerta de la cual había salido el ser que había intentado atacarle hace algunos momentos en el “otro lado”. Al llegar a esta, escuchó un golpe que provenía al otro lado, seguido de un violento movimiento coomo si alguien o algo intentase salir de allí, lo cual lo hizo ponerse en alerta, y apuntar a lo que fuese que hubiese allí detras… Al acercarse para intentar abrirla, ésta de forma violenta se abrió y dejó caer el cadaver del anciano, el cual se dió un fuerte azote en el cráneo, provocándole una fractura de proporciones importantes, pero no sangró, “Quizás debido a que la sangre estaba coagulada” Pensó John. Debido a la posición en que cayó, su rostro quedó posición arriba, dejando ver que en la frente, estaba otra vez esa extraña marca, marcada con quemaduras…John nuevamente, empezó a sentir esa extraña sirena, y ese zumbante dolor de cabeza, que lo hizo caer inconciente. Al despertar se encontraba en la Gasolinera, pero del “otro lado”. Miró su reloj, el cual indicaba que eran las diez de la mañana, pero afuera el ambiente se veía como si fuesen las diez, pero de la noche, al estar oscuro, sombrío, y extraño.

Salió algo tambaleante del lugar, debido a que aún sentía que la cabeza le giraba, producto del zumbante dolor de cabeza que lo había atacado hace momentos atrás. Casi se resbaló en una poza de algo que parecía ser sangre, que yacía a la salida de una casa de perro, en la cual se podía distinguir algunas letras…”J…ME…”… ¿James? pensó, recordando al viejo perro de Racoon Hill, que pasaba descansando. “…Quizás todos tenemos un alterego o un gemelo distorsionado en este lugar…”. Examinó con su linterna de bolsillo el interior de la casucha de perro, para encontrarse con la asquerosa sorpresa que dentro estaba salpicado de sangre y trozos de visceras, como si se hubiese llevado a cargo un rito ceremónico, que involucrase el sacrificio del animal en sí. Siguió recorriendo las calles, buscando respuestas o algo o alguien con vida, que pudiese darle alguna explicación a todo esto. No podía sacar alguna hipótesis de lo que pasaba, lo cual lo tenía sumiso en sus ideas, mientras caminaba sin rumbo por Old Racoon Hill, hasta que terminó en frente de un gran portal de vidrio y metal, en el cual se podían distinguir las siguientes palabras, escritas con letras rojas: Hospital Sanatorial Racoon Hill.

Recordando las palabras del anciano antes de fallecer (El Hospital…Niños Sufriendo…) un escalofrío recorrió su cuerpo…Pero ya había llegado demasiado lejos, y no iba a dar paso atras, entró al hospital en el cual había un gran hall, viejo, y maloliente, que hacía las de sala de espera para los visitantes. En la pared, se veía enmarcado un diploma, tapado por el polvo, en algunas partes, en el cual se notaba: Otorgamos… a la Señorita Fernanda Cybill… Directora de la planta baja, para el tratamiento de Casos especiales… Se le otorga…para cumplir y desempeñar funciones… Universidad de Racoon Hill, Junio del 2000.

Mientras avanzaba por el hospital, sentía un fuerte olor a grasa quemada, que provenía de uno de los pasillos que se abrían en el Hall. Siguiendo la ruta que su nariz le indicaba, se internó en una de las puertas que había allí. Al abrirla, se encontró con una gran escalera, que desembocaba a otra puerta, hacia abajo. Bajó escalón a escalón, hasta llegar a la dichosa puerta, de la cual, un insecto de proporciones mas grandes de lo normal, salió en dirección a su pecho, lo que hizo reacciopnar al momento a Mason que alejó de un manotazo a la extraña creatura, que cayó al suelo, de espaldas, dandole la oportunidad de aplastarle, lo que dejó un charco de líquido verde pegajoso, bajo su zapato.

Entró en el cuarto de donde había salido el insecto, y encendió su linterna… En el había un gran generador, que se veía usable, asi que lo examinó hasta dar con el botón de encendido, lo cual, produjo un gran ruido, que lentamente empezó a marearlo, hasta hacerle caer…

Al despertar, estaba en una camilla, y una mano suave, le acariciaba la frente…

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La Importancia de un buen corte de Pelo (Del Antiguo BLOG)

11 Junio 2007 at 16:10 (Historias)

Parte 1:

La Importancia de un buen corte de Pelo

Luego de la difícil situación acontecida con el intento de asesinato por parte de la joven con doble personalidad que casi le arrebato la vida con una cuerda de piano, John Mason se encontraba en su oficina una vez mas sin mucho que hacer. Había ordenado sus papeles, revisado los expedientes pendientes, o que pudiesen tener algún interés, pero todo parecía estar bien, una vez mas en Racoon Hill.

No acontecía nada fuera de lo normal, que no fuesen uno que otro atraco por ahí, o asaltos menores… nada que la policía de la ciudad no pudiese manejar.

Pasaba así, otra aburrida y sin interés tarde, leyendo “ Cujo” de Stephen King, uno de sus autores favoritos, esperando con ansias que le llamasen para informarle sobre algún caso o algo que pudiese llamarle la atención y hacerle levantarse de su sillón, y salir a la caza de algo.

Pero una vez mas, nada.

De pronto, sintió que algo en su cabeza le hacía perder la concentración en lo que leía en ese momento… una comezón de esas que sólo vienen cuando tu pelo alcanza cierto nivel de largo, le hizo dar cuenta de que debía ir a alguna peluquería a sacarse algo de su pelo.

Como no tenía mucho efectivo, y difícilmente daban crédito en algún recinto de los alrededores, mucho menos le fiarían aunque fuese detective y muy popular en su ciudad, decidió recorrer por ahí para ver si encontraba alguna que le hiciese rebaja por un corte decente.

Caminando, caminando, en su paseo, se encontró con varias sorpresas: por decirlo así, la calle no estaba muy poblada que digamos, mas bien parecía un pueblo fantasma, si no fuese por el viejo James que descansaba en el césped de una plaza cercana a una tienda de repuestos para autos, mientras veía pasar a John con sus ojos cansados por la edad que sólo un perro que ha tenido una vida como la que el ha pasado le deja. Al pasar John, éste le miró con su acostumbrada mirada triste, levantó una oreja, y siguió echado. John, en respuesta a su gesto posible de “buenas tardes” se acercó a él, le acarició su gran cabeza, y le regaló un trozo de queque que había dejado para comer después…

Después de saludar al viejo james siguió su camino en busca de alguna peluquería. Corría una inusual brisa de otoño, que le hizo parar los pelos de su brazo. Mirando hacia el Sur, John pensó que debía apresurarse o sino, volvería a casa, a reconfortarse en su amplio y cómodo sofá, mientras leía su libro, en compañía de su chimenea, y un vaso de whiskey añejo.

Como aún el frío no le vencía del todo, siguió caminando por el pueblo, hasta llegar al Puente Madison, el cual, luego de pensarlo un momento, decidió cruzarlo, con la esperanza de encontrar al otro lado, en el Viejo Racoon Hill, algún lugar donde pudiesen atenderlo. Pasó así, por el abandonado control de puente, ya que hacia décadas, ningún barco cruzaba las aguas del lejano, y profundo Río. Al llegar al Viejo Racoon Hill, se fue dando cuenta que el ambiente cada vez mas se iba volviendo lúgubre y sombrío, además de decir que el pueblo parecía más desierto y abandonado que el otro Racoon Hill. Así, llegó a una vieja estación de gasolina, en la cual, en una vieja silla de madera, reposaba un anciano, el cual tenia sus ojos nublados por los años y cataratas… Se notaba que no podía ver casi nada. “ Buenas tardes” le dijo al anciano. Éste a su vez, solo le dirigió la cara hacia el lugar donde se encontraba Mason. “ ¿Sabe donde puedo encontrar alguna peluquería en este pueblo?” Le Preguntó. Entonces el anciano, con esfuerzo, le dijo: “Señor, aléjese de este lugar… Es un pueblo maldito… Samael se acerca. Váyase, lo mas pronto que pueda…” Mason no quedo indiferente, y en temple de preocupación se acercó al viejo y comenzó a interrogarle porqué decía esas cosas, porqué estaba maldito, si estaba bien, que sucedía, pero el anciano solo atinó a decirle: “…En las noches… Criaturas horribles. Pueblo tétrico… …aullidos desgarradores… …niños sufriendo… …No…El…Hospital…Noo… …Samaeeel…” y al decir esto, el anciano dio un gran suspiro, y murió. Iba empezando a caer, cuando Mason, en un acto reflejo, le sujetó antes de que se azotase contra el piso. Perplejo, lo observaba, pensando en la remota posibilidad de que estuviese loco, o que lo que decía era parcialmente cierto. Lo llevó adentro de la estación, a la recepción, lo dejo en el piso, y con diarios y revistas, lo cubrió y salió del lugar, para buscar alguna oficina de policía o del registro civil para registrar el deceso… Pero no había nada que se pudiese parecer a ambos. Como ya atardecía, y se veía más oscuro que de costumbre, se cerró su abrigo, y comenzó su camino hacia el otro lado, a Racoon Hill. Mientras caminaba, pensaba en las palabras del anciano: “Samael”, “niños sufriendo?” …”El Hospital?” …

Decidió que entonces, a la mañana siguiente, volvería con alguna patrulla al viejo pueblo, a recoger el cadáver, y llevarlo a la morgue, para que le hiciesen una autopsia, y pudiesen averiguar la causa del deceso. Al llegar a su hogar, recordó que realmente había ido a hacer allá en el otro pueblo: tenía que ir a alguna barberia o peluquería, así que decidió que al dia siguiente, al terminar de ver que había sucedido con el anciano, iria a recorrer en busca de algún sitio en el que pudiesen ayudarle. Fue a su cuarto, exhausto de la caminata, se dirigió al cuarto de baño, para prepararse a acostarse, tomó su cepillo, le puso su porción de pasta, cuando de pronto, una imagen fugaz, que duró un momento, que pareció eterno para John, se vió reflejada en el espejo. Era una versión retorcida y rara del cuarto de baño: estaba todo viejo, sucio, corroído por la humedad. Al terminar esa horrible imagen, John pensó: “Muchas cosas han pasado hoy, quizás estoy demasiado cansado mentalmente, iré a descansar inmediatamente, no mas Stephen King por esta noche”. Fue a su cuarto, se quitó los zapatos, y se tiró encima de la cama, cubriéndose con las frazadas, y el plumón, y en minutos, se quedó dormido.

Despertó entonces, abrió los ojos, restregándolos mientras se incorporaba, para darse cuenta de que algo no andaba bien. Miró a su alrededor cuando su vista se aclaró del todo, para darse cuenta de que el cuarto en el que estaba, no era su habitación normal, sino, era como la imagen del baño que había visto en la noche anterior. Un olor suavemente nauseabundo a sangre y carne podrida, mezclados con matices de humedad, se percibía en el ambiente. La pieza, tenía las paredes rojas, rasgadas en algunas partes, con escritos ininteligibles en ellas, manchas de color verdoso o rojo, y la cama en la que estaba sentado Mason, era una especie de camilla, oxidada, pero aun robusta, lo suficiente para soportar su peso. Viendo esto, pensó: “Será esta una broma de mal gusto, o una pesadilla?” Buscando con la vista, se fijó que al costado, había una mesita de noche, tal cual un velador que él tenia en su pieza, en la cual estaba su brújula, su celular que estaba sin señal, su pistola, y algunas balas, que había adquirido hace algunos días atrás, en el almacén. Colgado, en una parte de la habitación, estaba su abrigo, así que lo cogió, junto con sus pertenencias, y salió del lugar. Al llegar a lo que era el comedor, todo seguía similar, así que fue a ver la cocina, pero todo era un desastre: platos rotos, sucios, un refrigerador sin nada dentro y descompuesto, un lavaplatos, con agua oscura y de olor rancio, y una cocina asquerosa.

Al ver todo este espectáculo, decidió salir a la calle, para ver si encontraba alguien que pudiese decirle que había sucedido. Al llegar afuera, vió que también el entorno había cambiado: las calles, estaban solitarias y quebrajadas, los arboles, estaban secos y retorcidos, los autos estaban sin asientos, sin puertas, desvalijados, oxidados, arruinados, las casas que podía ver tambien se encontraban como viejas, arruinadas, y con las ventanas clavadas con tablas o rejas oxidadas… Era un paisaje desolador que ademas estaba cubierto por una ligera neblina, que lentamente se volvia mas y mas espesa…

Pensando, le recordó al otro pueblo, al otro lado del puente Madison, lo cual le acordó además del suceso acaecido el día anterior: la muerte del Anciano, en la Gasolinera. Sacando fuerzas de aliento, corrió en dirección al puente Madison para llegar al Viejo Racoon Hill. Al llegar al puente, este no era de concreto, sino que estaba hecho de metal oxidado y corroído, que crujía a cada zancada que daba Mason. Al llegar al otro lado, se percató de que la niebla que cubría Racoon Hill, se había transformado en una ligera y suave nieve, que caía en las calles del Viejo pueblo. Al llegar a la antigua estación de gasolina, o al menos lo que parecía, intento entrar. Pero la puerta estaba como bloqueada, sintió entonces, un grito ahogado, que fue seguido por una especie de llanto de infante. Al oír esto, intentó con todas sus fuerzas abrir la puerta, pero la cerradura no cedía… Desesperado, recorrió en los alrededores en busca de alguna herramienta que pudiese ayudarle a romper la puerta para entrar y ver que había sucedido. Al dar la vuelta, en un costado, se encontró con un garaje a medio cerrar que solía ser un taller de automóviles. Pensando en la posibilidad de encontrar algo, se metió dentro y encendió su encendedor. Buscando en la penumbra, encontró toda clase de llaves para arreglar autos, ya fuesen francesas, inglesas, gatas, así que escogió un combo, y salió en rumbo a la puerta de la recepción de la gasolinera. Tomó el combo, y con todo lo que sus brazos pudieron, le propinó un gran golpe, el cual hizo un gran agujero, lo suficientemente grande para meter algún brazo y tratar de abrir por dentro la puerta. Cuando pudo entrar, sacó su Beretta y se acercó lentamente, para buscar algo que pudiese explicarle lo que había escuchado hace un momento atrás. Buscó en la recepción, que ligeramente había variado de la realidad, en busca del cadáver del viejo, pero no estaba en ningún lado. Pensando en que había sido su imaginación lo del grito, se disponía a salir, cuando en una de las puertas del interior del recinto, se escuchó un golpe seco y fuerte. Volteó para mirar hacia la dirección de la puerta, y esta, se movía, como si alguien intentase salir. Con su pistola en mano, se acercó a la puerta, lentamente, pensando que podría haber alguien allí que necesitaba ayuda. Al estar a cierta distancia, ésta se abrió de improviso, pero dentro no había nadie. Gracias a esto, Mason se cayó al suelo, y aterrizó en su trasero, sorprendido de lo ocurrido, y algo adolorido. Se incorporó y se sacudió el polvo, recogió su pistola en el momento justo en que veía que un ser, de apariencia decrépita, similar al anciano, se acercaba hacia él, con los ojos desorbitados, pedazos de carne faltantes y colgando, de su boca brotaba una especie de flema verdosa y rojiza de aspecto asqueroso, y se acercaba de forma hostil y extraña. Asustado, John le gritó: “ Quédese ahí, no avance un paso mas, o me veré forzado a dispararle” pero el que solía ser el anciano, o lo que quedaba de él, no se inmutaba. Al ver que no se detenía, Mason apuntó a las piernas y disparó. Una ligera convulsión, pero ningún signo de dolor, parecía mostrar el ser, lo que obligó a John a seguir disparándole, sin lograr mayor éxito en su objetivo. El viejo cada vez se acercaba mas y más, y extendía sus brazos, al punto de alcanzarle, lo que presionó aun más a Mason, para que se atreviese a apuntarle en su cabeza, y jalar del gatillo. Al darle en la cabeza, el ser se paró, comenzó a convulsionarse, y cayó al piso, tambaleándose, y temblando, cada vez menos. Cuando terminó de moverse, John se acercó para examinarlo. “Que fue eso?” “ Que sucede acá?” “Dónde estoy?” Se preguntaba, pero nada le podía indicar la respuesta a eso ahora. Al ver el cadáver, le revisó las manos, los brazos, detrás de la nuca, en busca de algo raro, pero nada, así que decidió sacarle la ropa que llevaba en el torso para revisarlo. Al descubrir su pecho, no encontró nada inusual, pero al voltearlo, y ver su espalda, en esta estaba marcada una extraña simbología que en toda su vida nunca había visto: era una especie de círculo, con una especie de ojo y otros símbolos extraños dentro de él. Al ver esto, Mason sintió un fuerte dolor punzante en su cabeza, mientras oía una especie de sirena distante y zumbante, que le hacía caer en un profundo estado de inconciencia.

Al despertar, se encontraba en su cama, en su habitación real, como si nada hubiese sucedido, pero algo había cambiado. Su revolver, tenía 4 balas menos de las que recordaba haber cargado hace días anteriores, y el número de veces que le había disparado al viejo, habían sido, 4 veces…
Continuará.

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La Joven…(Historia sacada del ANTIGUO Blog…)

11 Junio 2007 at 16:08 (Historias)

 Iba caminando por la calle tranquilamente. Los autos, las micros pasaban, sin mostrar nada que fuese inusual, todo se veía de cierta forma muy normal. No había signos de nada que fuese a interrumpir la tranquilidad de aquella mañana.

John, quien se encontraba actualmente disfrutando de sus merecidas vacaciones luego de todo lo acontecido en sus últimos casos (La clase de empatía y el reloj, mencionables mas adelante por este mismo medio…) paseaba por las tranquilas calles de Racoon Hill, fumando su pipa de tabaco como era de costumbre, con vainilla, mientras miraba a su alrededor por si llegase a ocurrir algo que pudiese captar su atención e interrumpir su descanso.

De pronto, en la cuadra frente a la que estaba caminando, ocurrió algo fugaz, que no alcanzo a darse cuenta, sino cuando dirigió sus ojos hacia el lugar. Alcanzo a ver a una mujer corriendo, mientras en el suelo yacía el cuerpo de un hombre.

” Algo grave ha sucedido… Iré a ver que pasó…” Pensó. Cruzo la calle y se dirigió a ver de que se trataba. Al llegar al lugar de los hechos, vio que el hombre no mostraba signos de estar con vida. No tenia pulso, y sus ojos estaban semiabiertos en una expresión de dolor, mirando hacia arriba.

-¿Alguien aquí puede decirme que sucedió? -preguntó a los que miraban con asombro, otros con curiosidad aquel cuerpo inerte que yacía en la cuadra de la calle Midwich-. -No, yo solo paseaba señor por acá, cuando llegué y lo vi allí…
-Yo vi que la señorita que salió corriendo estaba detrás de él, luego la vi que corrió enérgicamente hacia la calle Bradbury, y se perdió… ¿Pero quien es UD, para preguntar esas cosas? -Le pregunto prepotentemente una señora de avanzada edad-.
-Perdóneme por mi descortesía, soy el Detective John, aquí esta mi placa  -dijo, mientras sacaba de algún bolsillo de su chaqueta su insignia, y su acostumbrado cuadernillo de notas para escribir pensamientos o datos al azar-. Como detective, era una costumbre andar con su cuadernillo siempre.
 -Ok, necesito saber todo tipo de detalles de lo que ocurrió aquí en este lugar, por favor, y llamen una ambulancia -dijo, mientras tomaba fotografías y se preparaba para tomar apuntes.

 Una vez llegó la ambulancia para llevar el cadáver a la morgue, John ya había tomado los apuntes necesarios para tener una idea de lo acontecido en aquella tranquila mañana en la calle Midwich. Según los testigos, podría tratarse de una especie de atraco, o de un tipo de venganza, ya que la victima no traía ningún tipo de documento consigo, pero conservaba sus pertenencias de valor, ya fuesen su reloj y su celular y demases, pero su billetera no había sido encontrada. “Extraño” pensó. “Si fuese un asalto común y silvestre, al menos podría haberle arrebatado su celular y/o su reloj, pero si solo le sustrajo su billetera, no es entonces un asalto ordinario, debe haber algo mas aquí que se nos esta escapando y aun no nos hemos dado cuenta de que pueda ser” … “Y lo mas terrible es que nadie posee alguna pista de quien pudiese ser la mujer que le sustrajo la billetera a este caballero…”

 Así, se dirigió a su casa, pensando en las alternativas que se le venían a la mente que explicasen de que se pudiese tratar este asunto. Mientras iba llegando a su residencia, ubicada en la calle Ellroy, vio una silueta a la distancia que de cierta forma llamo su atención. Eso significaba que una vez mas, el sentido de John estaba actuando, y le decía que aquella silueta a la distancia, algo tenia que ver en esto.

 Caminó hacia aquella persona, pensando que podría intercambiar algunas palabras, y al acercarse, se dio cuenta de que era mujer, de mediana edad, de aspecto sencillo y descuidado, que estaba parada en medio de la cuadra, frente a la casa de él, mientras miraba hacia la distancia.
 -Señorita, quisiese hablar con UD, Soy el detective John, y ando investigando un extraño caso de asesinato ocurrido esta mañana en Midwich… ¿sabe algo al respecto, señorita? -le pregunto mientras enseñaba su placa-. -…N-no señor, nada, no se nada, perdóneme por no serle de utilidad, discúlpeme… estaba distraída… dijo con una suave y sutil voz.

 Luego se fue, caminando de cierta manera, que daba la impresión de que en su mente, algo pasaba. Se veía que estaba deprimida o algo, ya que caminaba con la cabeza baja y mirando hacia el suelo. John la siguió mirando mientras se alejaba a lo largo de la cuadra.

 Entró a su casa, se encontraba algo exhausto y desilusionado, ya que lo que se suponía serían vacaciones tranquilas, se habían transformado en nuevamente un caso que debía ser resuelto. Tomó su vaso de whiskey añejo, se sentó en su sillón a reflexionar mientras repasaba una y otra vez las notas que había tomado en la mañana.

 De pronto, su celular sonó, y mientras se dirigía a responderlo, tocaron el timbre de su residencia. Contestó su teléfono, para darse cuenta que se trataba de una grabación de promoción de tarifa rebajada, así que corrió hacia la puerta para ver de quién se trataba. Y con sorpresa, se encontró cara a cara con aquella mujer que había visto parada enfrente de su casa horas antes, así que le hizo pasar, pensando que quizás ella podría decirle algo acerca del extraño suceso acaecido en la mañana.
 -Señorita, ¿su nombre es?- Mientras preparaba su grabadora para grabar la confesión de la mujer, y la ponía en la pequeña mesa que tenia en su living frente a los sillones para recibir visitas. -Me llamo Fabiola, señor -dijo en un tono delicado-
 -Señorita Fabiola, ¿UD ha venido hasta acá para confesar algo acerca de lo acontecido esta mañana en Midwich? 
 -Sí señor… yo sé que fué lo que pasó… yo lo ví todo casi.
 -Muy bien, expláyese” le dijo John.
 -Todo empezó esta mañana a eso de las 10… Yo me dirigía hacia la escuela Midwich, a dar mis respectivas clases de Psicología, cuando vi que iba este señor y supuestamente su mujer, ya que iban muy juntos caminando… Ella le iba diciendo cosas creo, al oído, mientras él intentaba ignorarla por cualquier medio, o al menos eso parecía, entonces de un momento a otro, le quito su billetera, y luego, otra persona le ahorco con algo que no supe qué era, y salió huyendo… Eso es todo lo que pude ver, créame…
-Muy bien, su confesión ha sido de mucha ayuda, le agradezco que haya podido decirme todas estas cosas, que pueden ayudarme a resolver tan macabro caso de asesinato… -le dijo el detective mientras le dirigía hacia la puerta de su casa.
 -Espero charlar con UD, si sabe algo mas acerca de esto, no dude en llamarme, mi tarjeta esta aquí… -mientras daba vuelta para coger de un cajón una tarjeta de presentación para entregarle a la Srta. Fabiola. Pero en ese instante, en que se dio vuelta, sintió una fuerte presión en su cuello, como si alguien tratase de ahorcarle. Sacando fuerzas de donde fuese, logró zafarse como pudo, e hizo el mayor de los esfuerzos para no caer inconsciente y perder su vida, y se volteó para tratar de ver quien era. Cuando pudo mirar hacia atrás, vió con asombro, y horror que quien intentaba matarle, era nada mas ni nada menos que aquella sencilla y extraña mujer con la que estaba charlando hace unos breves instantes, esta vez, con una expresión de asesina en su rostro, que daba claras señas de que no era ella quien estaba en ese cuerpo en ese instante…

 Luego de empujar hacia atrás a su agresora, y abalanzarse sobre ella, para intentar esposarle sus manos, John antes recurrió a un método que podría recuperar la conciencia de aquella mujer: Una bofetada. Pero no hubo caso, ella seguía intentando agarrar esta vez con sus manos el cuello de John para estrangularle. Cuando la pudo al fin esposar, y dejar encima de una silla, fue a la cocina, trajo un vaso de agua, y se lo arrojo a su cara, para ver si la joven reaccionaba de esa forma. Luego de hacer eso, la joven cayó en una especie de trance, quedó en silencio, y al final se quedo quieta. John, agitado por toda la anterior situación ocurrida, tomó su celular, y efectuó una llamada a la central de policía, para informar el suceso.

 -John, definitivamente, eres un gato con mas de 7 vidas… -le dijo un colega, en modo de broma-.
 -Mm, si, podría decirse que sí.  Quiero que por favor investiguen los antecedentes de esta señorita, y me los hagan llegar a lo pronto a mi casa -dijo en un tono serio.

“Fabiola, 21 años… Estado civil: Soltera…” comenzó a leer John mientras veia las fotos del expediente de la joven. “Desde pequeña, sufría dolores de cabeza intensos, que la llevaron a pasar sus días de niñez internada en la Clínica Matheson… Diagnóstico: un tumor cerebral que podría causar posibles trastornos mentales… No presenta problemas… el sujeto ha sido puesto en plena libertad para que haga su vida normalmente, y se desempeñe dentro de la sociedad…”

“…Lo que entonces tenemos aquí se trata de nada mas ni nada menos que un caso de Doble personalidad, que en resumen se podría decir que quien tomó la billetera, y quien asesinó a aquel hombre, no puede ser nadie mas que ella misma…” reflexionó John, mientras observaba esta vez, las llamas de su chimenea, que en ese momento, incineraba los recuerdos de tan horrible experiencia…

 

 FIN

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