La Importancia de un buen Corte de Pelo(Parte 2)
Revisó la caja, en busca de aquellas cuatro balas faltantes, pero estaba a tope de llena. Los 15 Cartuchos estaban allí, sin dejar cabida para otro más. Extrañado, se levantó, cogió sus ropas, su abrigo, y partió a Old Racoon Hill para ver el cadaver, para confirmar sus dudas que le inundaban la mente en ese momento. Al momento de poner un pie afuera de su residencia, notó que había algo diferente en el ambiente, se notaba desagradable, incómodo, solitario, lo que hizo más dificultosa la caminata hacia el otro lado del puente para Mason. Una vez llegó allí, se sintió un poco mejor, pero la inquietud por saber el destino del viejo, no desaparecía de sus pensamientos, así que dejando la molesta comezón capilar en segundo plano, se dirigió a la gasolinera, que estaba a pasos ante él.
Entró al lugar, pistola en mano, en busca del sitio en que había posado el cadaver del viejo, pero al llegar a éste, se encontró solo con hojas viejas de diarios y revistas, las mismas que había utilizado para cubrir el cuerpo sin vida del anciano. Se incorporó, y se dispuso a buscar la puerta de la cual había salido el ser que había intentado atacarle hace algunos momentos en el “otro lado”. Al llegar a esta, escuchó un golpe que provenía al otro lado, seguido de un violento movimiento coomo si alguien o algo intentase salir de allí, lo cual lo hizo ponerse en alerta, y apuntar a lo que fuese que hubiese allí detras… Al acercarse para intentar abrirla, ésta de forma violenta se abrió y dejó caer el cadaver del anciano, el cual se dió un fuerte azote en el cráneo, provocándole una fractura de proporciones importantes, pero no sangró, “Quizás debido a que la sangre estaba coagulada” Pensó John. Debido a la posición en que cayó, su rostro quedó posición arriba, dejando ver que en la frente, estaba otra vez esa extraña marca, marcada con quemaduras…John nuevamente, empezó a sentir esa extraña sirena, y ese zumbante dolor de cabeza, que lo hizo caer inconciente. Al despertar se encontraba en la Gasolinera, pero del “otro lado”. Miró su reloj, el cual indicaba que eran las diez de la mañana, pero afuera el ambiente se veía como si fuesen las diez, pero de la noche, al estar oscuro, sombrío, y extraño.
Salió algo tambaleante del lugar, debido a que aún sentía que la cabeza le giraba, producto del zumbante dolor de cabeza que lo había atacado hace momentos atrás. Casi se resbaló en una poza de algo que parecía ser sangre, que yacía a la salida de una casa de perro, en la cual se podía distinguir algunas letras…”J…ME…”… ¿James? pensó, recordando al viejo perro de Racoon Hill, que pasaba descansando. “…Quizás todos tenemos un alterego o un gemelo distorsionado en este lugar…”. Examinó con su linterna de bolsillo el interior de la casucha de perro, para encontrarse con la asquerosa sorpresa que dentro estaba salpicado de sangre y trozos de visceras, como si se hubiese llevado a cargo un rito ceremónico, que involucrase el sacrificio del animal en sí. Siguió recorriendo las calles, buscando respuestas o algo o alguien con vida, que pudiese darle alguna explicación a todo esto. No podía sacar alguna hipótesis de lo que pasaba, lo cual lo tenía sumiso en sus ideas, mientras caminaba sin rumbo por Old Racoon Hill, hasta que terminó en frente de un gran portal de vidrio y metal, en el cual se podían distinguir las siguientes palabras, escritas con letras rojas: Hospital Sanatorial Racoon Hill.
Recordando las palabras del anciano antes de fallecer (El Hospital…Niños Sufriendo…) un escalofrío recorrió su cuerpo…Pero ya había llegado demasiado lejos, y no iba a dar paso atras, entró al hospital en el cual había un gran hall, viejo, y maloliente, que hacía las de sala de espera para los visitantes. En la pared, se veía enmarcado un diploma, tapado por el polvo, en algunas partes, en el cual se notaba: Otorgamos… a la Señorita Fernanda Cybill… Directora de la planta baja, para el tratamiento de Casos especiales… Se le otorga…para cumplir y desempeñar funciones… Universidad de Racoon Hill, Junio del 2000.
Mientras avanzaba por el hospital, sentía un fuerte olor a grasa quemada, que provenía de uno de los pasillos que se abrían en el Hall. Siguiendo la ruta que su nariz le indicaba, se internó en una de las puertas que había allí. Al abrirla, se encontró con una gran escalera, que desembocaba a otra puerta, hacia abajo. Bajó escalón a escalón, hasta llegar a la dichosa puerta, de la cual, un insecto de proporciones mas grandes de lo normal, salió en dirección a su pecho, lo que hizo reacciopnar al momento a Mason que alejó de un manotazo a la extraña creatura, que cayó al suelo, de espaldas, dandole la oportunidad de aplastarle, lo que dejó un charco de líquido verde pegajoso, bajo su zapato.
Entró en el cuarto de donde había salido el insecto, y encendió su linterna… En el había un gran generador, que se veía usable, asi que lo examinó hasta dar con el botón de encendido, lo cual, produjo un gran ruido, que lentamente empezó a marearlo, hasta hacerle caer…
Al despertar, estaba en una camilla, y una mano suave, le acariciaba la frente…