La importancia de un buen corte de Pelo(Parte 3)

11 Junio 2007 at 16:12 (Historias)

¿D… Donde estoy?… ¿Qui-quién es Ud.? Pregunto aún afectado… Yo, soy la enfermera de este lugar… Soy la Doctora… No alcanzó a terminar de decirlo, cuando James, le interrumpió: Fernanda Cybill, cierto? “Si, ¿cómo supo de mí? Le preguntó… “Vi el diploma que estaba en el hall… Supuse que era UD, fue una corazonada…” Aun así, explíqueme, ¿que sucede con todo este lugar… ? ¿Por qué esta así, viejo, arruinado, deshabitado, extraño… ? Le preguntaba, mientras se rascaba el cráneo, y miraba a su alrededor. “No sabría asegurarlo, pero desde que sucedió esto, la gente se ha desvanecido, ya nadie viene al hospital, parece un pueblo fantasma… pero como aun le guardo el cariño de los maravillosos días que pasé aquí atendiendo a mis pacientes, no me he ido, y he estado esperando todo este tiempo, para que llegase alguien como UD, que demostrase que aún hay vida en este lugar… Me alegro de que lo encontrase, ya que hacía tiempo que no…” Nuevamente le interrumpió: “¿A que se refiere con “eso”, Cybill? “…No sabría explicarle con certeza… Sólo sé que todo sucedió paulatinamente… Poco a poco, la gente cambió… se volvió extraña, ya casi nadie salía afuera… todos se internaban en sus casas… luego, dejaron de venir… Yo, con los suministros que quedaron en el hospital, me he mantenido aquí, esperando que volviese alguna persona, ya que afuera, el ambiente es desagradable, además que como ya le dije. no quiero dejar este sitio…” le dijo con una voz en tono melancólico y triste. “ A todo esto, no le conozco, UD es…? Le preguntó a Mason, mientras se restregaba los ojos, como si alguna basurilla, hubiese entrado en ellos. “Yo, oh, perdóneme, con el incidente, dejé de lado la cortesía… Soy John Neo Mason, detective de Racoon Hill” Al escucharle, un brillo se manifestó en sus ojos. “Oh, he escuchado de UD, una vez, una paciente que vino acá, que sufría de doble personalidad, me relató algo sobre un detective…” “Oh, si, el caso aquel… Casi perdí la vida gracias a ella… por poco y me mata…”

“¿Se siente mejor?” Le preguntó, mirándolo sólo como un especialista suele hacerlo. “Si, mucho mejor… disculpe las molestias… quizás UD estaba ocupada, y yo… le interrumpí al encender el generador… lo siento…” “oh, no se preocupe… hace días que no lo había prendido, ya que últimamente, no he hecho mas que comer y dormir… además de esperar… estoy “atada” a este lugar… quizás no me comprenda ahora, pero ya se dará cuenta…” le dijo Cybill, tomando nuevamente ese tono triste y melancólico. “Bueno, yo estaba a punto de investigar este lugar, ya que un anciano, que murió hace poco, me dijo cosas acerca de este recinto, que quise investigar… ¿sabe algo de niños que estén por allí, sufriendo, o de algo que este yendo fuera de lo normal en este hospital?” “No, nada” le respondió en un tono nervioso, como de asombro. “Si gusta, vaya y véalo por UD mismo, aquí no ocurre nada desde hace años… desde que ocurrió todo lo acaecido…” “¿Me acompañaría, Doctora?” “Si pudiese, con gusto iría, pero no, me quedaré aquí…” Retrocedió algunos pasos de él, y lo miró un momento, luego de alejarse de la habitación. Al irse, John fue tras ella, pero al abrir la puerta y mirar por ambos lados, no la divisó. Al parecer se había desvanecido…”Extraño, pero bueno, ya la encontraré… mas adelante… quizás…”

Al salir, al pasillo, divisó camillas viejas que estaban agolpadas en una esquina, además de puertas, algunas con símbolos extraños… otras, simplemente, no se podían abrir, ya que no poseían algo para abrirles… simplemente, eran puertas, que estaban allí, pero imposibles de entrar y hasta salir… Entró a una, en la cual, además de haber una camilla, en una mesita, se encontraba un pequeño libro de notas. Lo abrió, para encontrarse con la grata sorpresa, que en la primera plana decía “Diario de la Dra. Fernanda Cybill”, Junio del 2000. La abrió, pensando que allí encontraría una respuesta, pero… al avanzar página por página, rápidamente, notó que la letra se hacía mas y más descuidada. Las hojas tomaban un tono sucio y algunas inclusive, parecían haber sido arrancadas… Avanzó hasta el final, para leer en ellas, lo siguiente: “Últimos días… nada mejora… ya no hace efecto… necesito mas… pero… no hay… moriré… Niños… Niños… quien les cuidará. ya….acaba…solo horas…efecto…solo…Cherry…” En este punto, el libro ya no continuaba… y manchas de sangre, marcadas con dedos, estaban dibujadas, hasta el fin de las hojas de aquel diario…Lo guardó para leerlo con mas calma, cuando llegase a su casa, y salió de la habitación. Guiándose a través de lo que recordaba, se dirigió hacia la salida, para ir al exterior. Al llegar a la puerta, una voz detrás le dijo: “¿Ya se va?” Era Fernanda. “Acompáñeme” le dijo. Ella: “no, no puedo salir…” él se acercó, le tomó de una mano, y salió del hospital… Al llegar afuera, miró hacia atrás, pero la mano, y el resto del cuerpo de Cybill, no estaba… en cambio, estaba el Diario, y se encontraba, parado, en el lado normal, de Old Racoon Hill.

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