La Joven…(Historia sacada del ANTIGUO Blog…)

11 Junio 2007 at 16:08 (Historias)

 Iba caminando por la calle tranquilamente. Los autos, las micros pasaban, sin mostrar nada que fuese inusual, todo se veía de cierta forma muy normal. No había signos de nada que fuese a interrumpir la tranquilidad de aquella mañana.

John, quien se encontraba actualmente disfrutando de sus merecidas vacaciones luego de todo lo acontecido en sus últimos casos (La clase de empatía y el reloj, mencionables mas adelante por este mismo medio…) paseaba por las tranquilas calles de Racoon Hill, fumando su pipa de tabaco como era de costumbre, con vainilla, mientras miraba a su alrededor por si llegase a ocurrir algo que pudiese captar su atención e interrumpir su descanso.

De pronto, en la cuadra frente a la que estaba caminando, ocurrió algo fugaz, que no alcanzo a darse cuenta, sino cuando dirigió sus ojos hacia el lugar. Alcanzo a ver a una mujer corriendo, mientras en el suelo yacía el cuerpo de un hombre.

” Algo grave ha sucedido… Iré a ver que pasó…” Pensó. Cruzo la calle y se dirigió a ver de que se trataba. Al llegar al lugar de los hechos, vio que el hombre no mostraba signos de estar con vida. No tenia pulso, y sus ojos estaban semiabiertos en una expresión de dolor, mirando hacia arriba.

-¿Alguien aquí puede decirme que sucedió? -preguntó a los que miraban con asombro, otros con curiosidad aquel cuerpo inerte que yacía en la cuadra de la calle Midwich-. -No, yo solo paseaba señor por acá, cuando llegué y lo vi allí…
-Yo vi que la señorita que salió corriendo estaba detrás de él, luego la vi que corrió enérgicamente hacia la calle Bradbury, y se perdió… ¿Pero quien es UD, para preguntar esas cosas? -Le pregunto prepotentemente una señora de avanzada edad-.
-Perdóneme por mi descortesía, soy el Detective John, aquí esta mi placa  -dijo, mientras sacaba de algún bolsillo de su chaqueta su insignia, y su acostumbrado cuadernillo de notas para escribir pensamientos o datos al azar-. Como detective, era una costumbre andar con su cuadernillo siempre.
 -Ok, necesito saber todo tipo de detalles de lo que ocurrió aquí en este lugar, por favor, y llamen una ambulancia -dijo, mientras tomaba fotografías y se preparaba para tomar apuntes.

 Una vez llegó la ambulancia para llevar el cadáver a la morgue, John ya había tomado los apuntes necesarios para tener una idea de lo acontecido en aquella tranquila mañana en la calle Midwich. Según los testigos, podría tratarse de una especie de atraco, o de un tipo de venganza, ya que la victima no traía ningún tipo de documento consigo, pero conservaba sus pertenencias de valor, ya fuesen su reloj y su celular y demases, pero su billetera no había sido encontrada. “Extraño” pensó. “Si fuese un asalto común y silvestre, al menos podría haberle arrebatado su celular y/o su reloj, pero si solo le sustrajo su billetera, no es entonces un asalto ordinario, debe haber algo mas aquí que se nos esta escapando y aun no nos hemos dado cuenta de que pueda ser” … “Y lo mas terrible es que nadie posee alguna pista de quien pudiese ser la mujer que le sustrajo la billetera a este caballero…”

 Así, se dirigió a su casa, pensando en las alternativas que se le venían a la mente que explicasen de que se pudiese tratar este asunto. Mientras iba llegando a su residencia, ubicada en la calle Ellroy, vio una silueta a la distancia que de cierta forma llamo su atención. Eso significaba que una vez mas, el sentido de John estaba actuando, y le decía que aquella silueta a la distancia, algo tenia que ver en esto.

 Caminó hacia aquella persona, pensando que podría intercambiar algunas palabras, y al acercarse, se dio cuenta de que era mujer, de mediana edad, de aspecto sencillo y descuidado, que estaba parada en medio de la cuadra, frente a la casa de él, mientras miraba hacia la distancia.
 -Señorita, quisiese hablar con UD, Soy el detective John, y ando investigando un extraño caso de asesinato ocurrido esta mañana en Midwich… ¿sabe algo al respecto, señorita? -le pregunto mientras enseñaba su placa-. -…N-no señor, nada, no se nada, perdóneme por no serle de utilidad, discúlpeme… estaba distraída… dijo con una suave y sutil voz.

 Luego se fue, caminando de cierta manera, que daba la impresión de que en su mente, algo pasaba. Se veía que estaba deprimida o algo, ya que caminaba con la cabeza baja y mirando hacia el suelo. John la siguió mirando mientras se alejaba a lo largo de la cuadra.

 Entró a su casa, se encontraba algo exhausto y desilusionado, ya que lo que se suponía serían vacaciones tranquilas, se habían transformado en nuevamente un caso que debía ser resuelto. Tomó su vaso de whiskey añejo, se sentó en su sillón a reflexionar mientras repasaba una y otra vez las notas que había tomado en la mañana.

 De pronto, su celular sonó, y mientras se dirigía a responderlo, tocaron el timbre de su residencia. Contestó su teléfono, para darse cuenta que se trataba de una grabación de promoción de tarifa rebajada, así que corrió hacia la puerta para ver de quién se trataba. Y con sorpresa, se encontró cara a cara con aquella mujer que había visto parada enfrente de su casa horas antes, así que le hizo pasar, pensando que quizás ella podría decirle algo acerca del extraño suceso acaecido en la mañana.
 -Señorita, ¿su nombre es?- Mientras preparaba su grabadora para grabar la confesión de la mujer, y la ponía en la pequeña mesa que tenia en su living frente a los sillones para recibir visitas. -Me llamo Fabiola, señor -dijo en un tono delicado-
 -Señorita Fabiola, ¿UD ha venido hasta acá para confesar algo acerca de lo acontecido esta mañana en Midwich? 
 -Sí señor… yo sé que fué lo que pasó… yo lo ví todo casi.
 -Muy bien, expláyese” le dijo John.
 -Todo empezó esta mañana a eso de las 10… Yo me dirigía hacia la escuela Midwich, a dar mis respectivas clases de Psicología, cuando vi que iba este señor y supuestamente su mujer, ya que iban muy juntos caminando… Ella le iba diciendo cosas creo, al oído, mientras él intentaba ignorarla por cualquier medio, o al menos eso parecía, entonces de un momento a otro, le quito su billetera, y luego, otra persona le ahorco con algo que no supe qué era, y salió huyendo… Eso es todo lo que pude ver, créame…
-Muy bien, su confesión ha sido de mucha ayuda, le agradezco que haya podido decirme todas estas cosas, que pueden ayudarme a resolver tan macabro caso de asesinato… -le dijo el detective mientras le dirigía hacia la puerta de su casa.
 -Espero charlar con UD, si sabe algo mas acerca de esto, no dude en llamarme, mi tarjeta esta aquí… -mientras daba vuelta para coger de un cajón una tarjeta de presentación para entregarle a la Srta. Fabiola. Pero en ese instante, en que se dio vuelta, sintió una fuerte presión en su cuello, como si alguien tratase de ahorcarle. Sacando fuerzas de donde fuese, logró zafarse como pudo, e hizo el mayor de los esfuerzos para no caer inconsciente y perder su vida, y se volteó para tratar de ver quien era. Cuando pudo mirar hacia atrás, vió con asombro, y horror que quien intentaba matarle, era nada mas ni nada menos que aquella sencilla y extraña mujer con la que estaba charlando hace unos breves instantes, esta vez, con una expresión de asesina en su rostro, que daba claras señas de que no era ella quien estaba en ese cuerpo en ese instante…

 Luego de empujar hacia atrás a su agresora, y abalanzarse sobre ella, para intentar esposarle sus manos, John antes recurrió a un método que podría recuperar la conciencia de aquella mujer: Una bofetada. Pero no hubo caso, ella seguía intentando agarrar esta vez con sus manos el cuello de John para estrangularle. Cuando la pudo al fin esposar, y dejar encima de una silla, fue a la cocina, trajo un vaso de agua, y se lo arrojo a su cara, para ver si la joven reaccionaba de esa forma. Luego de hacer eso, la joven cayó en una especie de trance, quedó en silencio, y al final se quedo quieta. John, agitado por toda la anterior situación ocurrida, tomó su celular, y efectuó una llamada a la central de policía, para informar el suceso.

 -John, definitivamente, eres un gato con mas de 7 vidas… -le dijo un colega, en modo de broma-.
 -Mm, si, podría decirse que sí.  Quiero que por favor investiguen los antecedentes de esta señorita, y me los hagan llegar a lo pronto a mi casa -dijo en un tono serio.

“Fabiola, 21 años… Estado civil: Soltera…” comenzó a leer John mientras veia las fotos del expediente de la joven. “Desde pequeña, sufría dolores de cabeza intensos, que la llevaron a pasar sus días de niñez internada en la Clínica Matheson… Diagnóstico: un tumor cerebral que podría causar posibles trastornos mentales… No presenta problemas… el sujeto ha sido puesto en plena libertad para que haga su vida normalmente, y se desempeñe dentro de la sociedad…”

“…Lo que entonces tenemos aquí se trata de nada mas ni nada menos que un caso de Doble personalidad, que en resumen se podría decir que quien tomó la billetera, y quien asesinó a aquel hombre, no puede ser nadie mas que ella misma…” reflexionó John, mientras observaba esta vez, las llamas de su chimenea, que en ese momento, incineraba los recuerdos de tan horrible experiencia…

 

 FIN

1 comentario

  1. Luuy dijo:

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