La Importancia de un buen corte de Pelo (final alternativo 3)

24 Junio 2007 at 18:14 (Historias)

Quizas…este sea el final definitivo a tan larga secuela que he llevado adelante con mucho esfuerzo y dedicación, para cierto tipo de personas que me han inspirado para seguir adelante…Pero, nadie sabe, Así que este, nuevamente… NO ES EL FINAL TOTAL…

 Bueno, comencemos…:

  Al oir la sirena, John, ya se imaginaba lo que significaría, pero esta vez, fué diferente… No sintió el dolor de cabeza, ni el zumbido que taladraba su cabeza…Sino, que de la puerta del ascensor, en contra de todo pronóstico u suposición, salía nada mas y nada menos que Fabiola Redfield, la cual al ver a John parado en medio de la azotea, no lo pensó dos veces, y se dispuso a correr hacia él, con lágrimas en su ojos, y los brazos abiertos. “John, John…” gritaba, a medida que se acercaba hacia él. Se veía que había sufrido alguna clase de experiencia, probablemente traumática, ya que su ropa estaba sucia, e incluso rasgada en algunas partes, en las cuales se notaban signos de violencia. Al llegar a él, lo abrazó con toda la fuerza que sus brazos pudieron darle, lo miró a los ojos, descubriendo que John en ese momento también estaba llorando, y le dijo: “John, que bueno que estes a salvo…yo…mi abuelo…me atacó, y…cuando logré safarme de él…John, él estaba…parecía un loco…no era él…no lo sé, John, yo…fuí a la peluquería..pero la anciana me dijo que no estabas allí, me dijo que fuera al hospital, o te perdería…John…”. Él la sujetó con sus brazos, y le contó lo  que había sucedido con Fernanda…su desaparición, todo. Fabiola, al escuchar todo esto, se puso la mano en la boca por un momento, y luego le dijo “John, pero la Doctora Fernanda…ella…era la tratante de mi abuelo hace algunos años, pero falleció antes de que yo me fuese del pueblo…es imposible, ella murió hace mas de tres años acá…

  John, poniéndose ambas manos en su cabeza, le atinó a responderle: “Pero, no, no es posible…estoy loco, o he visto acaso un fantasma, pero ella parecía bastante real…o sea, no puedo creerlo…” mientras caía de rodillas al suelo. Fabiola, lo tomo de un brazo, y le dijo: “John, tenemos que salir de aquí…si siguiésemos, seríamos víctimas de alguna clase de embrujo, o maldición, o lo que  sea que esté afectando a este pueblo”.

  John, entonces, se reincorporó, y haciendo a un lado los pensamientos que abordaban su mente, la siguió, y ambos, juntos, bajaron el ascensor. Dentro de la cabina, mientras se acercaban al piso 1, se estremeció violentamente el ascensor, quedandose ambos al interior, sin luz y sin movimiento. John se aprontaba a sacar la linterna de su bolsillo, cuando Fabiola, encendió un encendedor, e iluminó la estancia. Todo el interior del ascensor se había vuelto oxidado y viejo. La pintura se había descascarado, y la puerta, se había sellado, por lo tanto, era imposible tratar de salir separando las puertas. De una bocina que había para pedir auxilio, comenzó a escucharse algo así como una radio que no tenía sintonía, luego, una voz de hombre, de mediana edad, comenzaba a relatar lo siguiente, como si estuviese anunciando alguna especie de noticiero: “Buenas Noches, comenzamos una nueva edición de Silent News. Esta noche, úna pareja de jóvenes, de nombres John Neo Mason y Fabiola Redfield Villa, fueron encontrados muertos, al interior de un ascensor, en el hospital de nuestra comunidad, Old Racoon Hill. Los peritajes que se le realizaron a ambos, terminaron por concluir que la pareja, había fallecido a causa del pánico que sufrieron ambos al quedar encerrados al interior del ascensor, que hace días atrás, había estado presentando signos de mal funcionamiento, según lo confirmado por la directora del Hospital, la señorita Fernanda Cybil. La causa de la falla, se debería a una falta de mantenimiento, imposible de realizar por el momento, debido a la falta de fondos que ha afectado el presupuesto de la institución…” al llegar a esta parte, nuevamente la señal comenzaba a distorsionarse, y se apagaba lentamente… En este minuto, ambos comenzaron a experimentar un principio de asfixia, ya que se les estaba acabando el oxígeno que les quedaba en el interior del ascensor. Fabiola fijó la mirada hacia arriba, en un intento desesperado por  buscar algo de aire, y descubrió que había una escotilla de emergencia por la cual podían intentar salir, así que le pidió a John que se pusiese de rodillas y le ayudase a alcanzar la manivela con la cual se podía abrir el escape de emergencia…

 Una vez que ambos pudieron salir al exterior, subieron la escalera hasta llegar al piso mas próximo, el cual era el 2°. Abrieron la salida, para encontrarse con un largo corredor, en el cual habían muchas puertas, con símbolos extraños en ellas, además de camillas viejas y oxidadas, con bolsas de líquido que supuestamente era suero, pero tenían un color morado oscuro. Se dispusieron entonces a caminar e intentar salir hacia alguna escalera al primer piso, para alejarse del pueblo. Intentaron abrir todas las puertas que se cruzaban a su paso, pero al parecer estaban todas bloqueadas por algún tipo de fuerza invisible, que les impedía abrirlas. Al dar la vuelta al corredor, se encontraron con un gran portal, el cual tenía una lápida de piedra en un costado con la siguiente inscripción: “…SÓLO LOS HUMILDES DE CORAZÓN Y SINCEROS DE SENTIMIENTOS, PODRÁN ALCANZAR LA LIBERTAD ETERNA…LOS SACRIFICIOS DEBEN REALIZARSE…PARA QUIENES QUIERAN LIBRARSE DE LA FURIA DE SAMAEL…”

  John, al abrir el gran portal, que se erigía ante ambos, fué absorbido por una intensa luz que cubrió todo su cuerpo, y lo dejó ciego por algunos instantes. Al abrir nuevamente sus ojos, se encontraba en aquel lugar especial, en el cual solía pasar sus tardes de tranquilidad cuando era joven, y recién se iniciaba en todo lo relacionado a su trabajo.

  Era una playa, de arenas pardas y claras, con una extensa vista hacia el mar, que dejaba ver un infinito horizonte de bellas características al atardecer. A la distancia, se veía que una figura femenina se acercaba hacia él. Al llegar, vió con sorpresa que se trataba de Fernanda Cybil, vestida con su delantal blanco limpio, sus zapatos blancos, y su pelo bien peinado y tomado en una cola atrás. “Señorita Cybil!… pero Ud. acaso… no había desaparecido? yo…la ví…y Ud. se fué entre mis brazos…¿que hace Ud. aquí? “

 ”John, no te preocupes por saber eso ahora. Lo único que importa es que tú estas aquí por algo, John. Y yo, debo ayudarte a que te des cuenta de cuál es tu objetivo en este lugar. John, recuerdas que en tus años de preparación, tu venías a relajarte, mirando el mar, ¿cierto?” John, en un gesto afirmativo, movió la cabeza. “Recuerdas, que aquellos días, eran tranquilos, y el mar te inspiraba a escribir tus narraciones…¿Recuerdas ese roquerío que está alla?” le dijo, apuntando hacia un famoso lugar usado por muchas personas que no eran correspondidas sentimentalmente. “Si, pero ¿como sabe Ud. todo esto, Fernanda?” le preguntó curioso e incrédulo. “Eso no importa ahora, John. Recuerdas que en ese lugar solía posarse una joven, solitariamente a contemplar el mar tambien?” le respondió. ”Si, recuerdo que se veía triste todo el tiempo. Parecía lejana, y de cierta forma, me llamaba mucho la atención, como si quisiese consolarla, infinitamente, y vivir con ella eternamente…”, le dijo melancólico. “Ella, John, para que lo sepas, ella era Fabiola, Fabiola Redfield. Ella venía siempre a contemplar el mar, y a pensar, porque se había enamorado de tí, pero no sabía como acercarse a tu persona, ya que había perdido todas las esperanzas, cuando supo que tú, habías decidido convertirte en detective, y que por lo tanto, ibas a vivir solo el resto de tu vida, tal y como le contaste a tus compañeros de academia” … Al oirle decir esto, a John se el partió el corazón de haberlo descubierto, de pensar en todos los años, meses, semanas, días que habían transcurrido, sin haberlo sabido, sin siquiera, sospecharlo. Golpeó con su mano derecha la arena, en gesto de rabia e impotencia.

 ”John, no todo está perdido. Aún tienes una oportunidad para salvarte tú y a ella. Pero debes confiar en mí, y en lo que te voy a decir…” Él le respondió: “Estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio, con tal de pagar mi estupidez, que he llevado adelante junto a mi todos estos años, y poder salvarle a ella, de que no siga sufriendo” Ella le miró, con sus ojos tristes y pacíficos de siempre, y le dijo: “John, en ese caso, acompáñame”. Lo tomó de la mano, y juntos caminaron hacia el famoso lugar, por el cual solía tirarse la gente, para terminar su vida de sufrimientos. Al llegar al borde del acantilado, mientras soplaba una fuerte brisa marina, que mecía sus cabellos, ella le apretó la mano más fuerte, y le dijo: “John…Si quieres salvarte tú, y Fabiola, deberás superar la prueba más dura, la cual es demostrar que estás dispuesto a cualquier cosa, con tal de hacerla a ella felíz. Confía en mí, o sino el tiempo se acabará, y sufrirás, tu y ella” El miró en dirección hacia el mar, y le preguntó: “¿Acaso quieres, que me arroje a las olas, quieres que me mate?” “Confía en mí, John. Esta es la mejor manera, de ayudarlos a ambos, a que puedan salvarse de las garras de Samael.

 Lo soltó de la mano, y puso su mano suavemente en su hombro, y le dijo dulcemente: “Adiós, John. Espero, que tú y ella, sí puedan lograrlo”. Lo empujó, haciéndole caer por el gran acantilado. Mientras caía, John recordaba todos los momentos de su vida, los tristes, los alegres, las tardes que había pasado mirando a Fabiola…todo. Al llegar casi al punto en que las olas bañan las rocas, nuevamente todo se volvió a iluminar, dejándole en una temporal ceguera, que le hizo caer en inconciencia. Al despertar, estaba frente al gran Portal, que había atravezado minutos antes. Fabiola estaba recostada en el piso, apoyada en la pared, durmiendo. John la remeció, y le dió de suaves palmadas en la cara, para despertarle. Al recobrar su conciencia, le dijo: “John, ¿que ha pasado?, tu te fuiste, y cuando fuí detrás de tí, de pronto todo se volvió brillante, y no te encontré, y luego desperté, en una habitación, que estaba arruinada, que parecía vieja, las cortinas que tenía estaban rasgadas, y sucias, y a lo lejos, se veía el Lago Toluca, que estaba cubierto por una niebla, que dejaba apenas vislumbrar aquel viejo hotel en el cual solía hospedarse una tía…Y quise salir de ella, pero estaba bloqueada, no lo sé. Tenía miedo, John…”

 ”Fabiola, no importa. lo que interesa ahora, es que por fin, ya tengo la solución para escapar de todo esto. Pero antes, debo confesarte algo y disculparme por ello” La tomó entre sus brazos, y la aferró fuertemente a su cuerpo, y le dijo “Fabiola, tu solías pasar tus tardes mirando el mar, ¿recuerdas? en  aquel acantilado… tú… me mirabas, desde la lejanía… Hasta ahora, no sabía que eras tú, no sabía lo que sentía por tí en aquel entonces, era un joven despistado, que solamente pensaba en mí y mi futuro, y nunca en los demás… y es por eso, que ahora, debo pedirte, de corazón, que me perdones…por mi imbécil actitud y desición, que de seguro te ha costado a tí mucho sufrimiento… Perdóname Fabiola. Perdóname, mi amor…”

 Ella rodeó su cuerpo con su brazos también, y le dijo: “John, no sabes cuánto he esperado esa respuesta… esas palabras de tu boca… por años he sufrido, pensando en tí y lo que debes haber sentido al momento de tomar aquella desición. Pero, lo que importa ahora, es que estamos juntos, y que nada, nos va a separar, nada… John, yo… también te amo…”

 Se miraron ambos a los ojos, y unieron sus labios en un gran beso, que duró mas allá de la eternidad. Se tomaron ambos de las manos, y cruzaron juntos el gran Portal que se erigía frente a ambos. Al cruzarlo, terminaron ambos en las afueras del hospital, en el lado normal de Racoon Hill. Hacía un día nuboso, y una ligera ventisca, movía una veleta, de una casa cercana al gran edificio. El auto estaba allí a las afueras, estacionado, esperando. Fabiola junto a John, se subió al vehículo, y se dispusieron a alejarse de la vieja ciudad abandonada. Al llegar al puente que unía a Old Racoon Hill con una carretera que daba a otro condado, vieron que en el camino, había una especie de bolsa de cadáveres, que impedía el paso. Al ver esto, John se bajó del vehículo, para correrlo hacia un costado, y poder avanzar. Pero al mover la bolsa, ésta se abrió, y de ella, salieron unos brazos, que sujetaron fuertemente a John. Estaban quemados, y tenían vendajes viejos y ensangrentados. John, desesperado, trató de zafarse de ellos, pero era imposible. Cuando éstos lograron atraerlo del todo hacia el interior, la bolsa se cerró, y se desvaneció como cenizas, en el  aire…

  Fabiola, al ver esto, se bajó del auto, y se acercó al lugar, para ver bien que había sucedido. Una mancha negra quedaba como vestigio de que allí había estado posado aquel bulto, pero rastros de John, no se veían en ninguna parte. Desesperada, miró en todas las direcciones, pero lo único que veía , era la niebla que comenzaba a cubrir nuevamente todo el pueblo. Se subió nuevamente al auto, y giró para volver hacia el Hospital. Pero al llegar a la mitad del puente, se detuvo violentamente, ya que estaba derrumbado, y no se podía continuar adelante. “John…John!!!!!!!!!!!” gritaba angustiada, mientras se lanzaba nuevamente a llorar y a maldecir su destino…

 John, al recobrar la conciencia, se encontraba recostado, en la sala de recepción, del Hospital. Los muebles estaban llenos de polvo, y rotos, los mesones viejos…todo estaba arruinado, y daba la sensación, de que no estaba en Old Racoon Hill “normal”…Sino, en el “Otro Lado”. Al intentar salir al exterior, se dió cuenta de que las puertas estaban selladas, y era imposible abrirlas. Luego de desesperados intentos, golpeándola con su cuerpo, con sillas, nada daba resultado. Era imposible romperlas, mucho mas abrirlas. Así que  resignándose, se tiró al suelo, y lentamente, comenzó a volverse parte, de aquel hospital viejo y abandonado…

****

  Luego de un rato, y enjugarse su lágrimas, Fabiola puso nuevamente su coche en marcha, en dirección hacia la carretera. En su mente, pensaba: “No importa en donde estés, John. Yo siempre, siempre, estaré aquí, en este mundo, esperándote…”

http://dl1.ffshrine.org/soundtracks/dl/106/959448/Silent_Hill_-_Original_Soundtrack/41_-_esperandote.mp3

1 comentario

  1. +++fabiola+++ dijo:

    jmmm…..final?

    MALVADO……T-T

    Este final me mató………………..(porq’ será)….

    Pobre Fabiola Redfield V. como sufre con y por ese John Neo M.
    lo bueno que al parecer sabe llevar su crucesita, es como si todo ese dolor lo llorara sólo para sí…sin molestar a nadie en su vida con ello. Es algo así como…el que se de cuenta y que le importe que se preocupe, aunq’ a ella yo creo que le importa sólo una cosa y una persona en particular….Me pregunto cuando será el día que no se separen jamás, que se peudan ver en calma sin tener miedo que algo los vaya a separar…bueno tendrá que esperar, nada más, porq’ al parecer es lo único que la motiva seguir adelente…esperar…y esperar…….vivir soñando…..
    vivir sintiendo esa esperanza….o morir sin motivo?…naah
    *soñar es un buen motivo para vivir y la mejor realidad para seguir existiendo*…(opinión personal*)…..

    Ya mi amor me despido….cariños infinitos…

    beshitos…chuuuu….

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    x_X

    +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++Fabiola++++++++++

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