EL RELOJ (Continuación de esta PRODUCCIÓN PROPIA basada en SILENT HILL)
Rápidamente, entró en el mundo de los sueños, al apoyar su cuerpo sobre la cama. Eran alrededor de las 3 de la mañana, cuando despertó súbitamente por una pulsación dentro de su cabeza. Al recobrar la conciencia, y encender la luz de su velador, se dió inmediatamente cuenta de que el lugar donde se encontraba, no era la misma habitación del hotel a la cuál había ingresado. Se encontraba sentado en una camilla vieja de hospital, de sábanas sucias manchadas de algo café, posiblemente óxido, y a su lado, se disponía una mesita de noche, que sostenía la lámpara que iluminaba la estancia, compuesta de azulejos blancos de aspecto sucio y resquebrajados en su gran mayoría. No había ventana alguna, que mostrase el exterior, y en algunos rincones yacían abandonados y vacios, tubos de oxígeno, además de algunos recipientes de plástico con vendajes manchados de algo oscuro y rojizo sobresaliendo por sus bordes, cajas llenas de papeles que parecían ser informes médicos, y frascos de medicamentos botados por el piso. Al otro costado, se ubicaba un soporte de suero, el cuál sostenía una bolsa llena de una especie de líquido amarillo espeso y oscuro.
Al incorporarse y levantarse, algo le pinchaba su brazo izquierdo y le impedía moverlo con libertad. Se miró el brazo para ver que era, pero no encontró nada mas que unas marcas de agujas que sangraban levemente. Sujetándose con su mano derecha la zona, procedió a caminar hacia la puerta del lugar e intentó abrirla, pero ésta se encontraba bloqueada por algo y no podía girar el pomo, al encontrarse éste trabado.
Por debajo de la puerta, comenzó a deslizarse, un sobre de papel de color café. John lo cogió y lo abrió, encontrando dentro de éste, un papel con un extraño símbolo dibujado en sangre. Al verlo, un punzante dolor de cabeza, similar al que le había despertado, comenzó a manifestarse dentro de su cabeza, mientras un sonido distante, similar al de una sirena comenzaba a sonar. A los pocos segundos, cayó inconsciente al piso, sujetando su cabeza.
Al despertar al otro día, se encontraba nuevamente en su habitación del hotel, la misma a la cuál había ingresado por la noche. Recordando vagamente lo sucedido por la noche, John pensó: “debe haber sido alguna pesadilla, como las que solía tener en la Academia”.
El historial de este tipo de sueños en John, no pasaba desapercibido ni para él ni para los psicólogos a los cuales acudía cuando sufría esta clase de sueños… Sin embargo, esta vez, fué en particular, la mas realista de todas las que tuvo anteriormente, en las cuales se encontraba a veces frente a una playa, mirando el ocaso, mientras una mujer a la cual nuca le pudo ver el rostro en sus sueños, se acercaba hacia él, desde lo lejos, gritando su nombre, y corriendo a lo mas que sus piernas le daban, pero nunca lograba alcanzarlo… Otras veces soñaba que estaba en una especie de ciudad abandonada y arruinada, como si se hubiese incendiado, y del cielo, nublado, caían pequeños fragmentos de cenizas que se disolvían al llegar al piso… La misma mujer de los otros sueños aparecía sobre la azotea de un edificio, un hospital, mirando a la distancia con una actitud triste. Aunque se veía la gran mayoría del paisaje, borroso, la figura de la mujer, su rostro, se podían ver nítidamente. Al despertar, se encontraba la mayor parte de las veces con un dolor de cabeza que desaparecía al pasar de los minutos, y una sensación de cansancio y ahogo momentáneo.
Los doctores en un principio pensaron que se trataba de alguna especie de tumor alojado en su cerebro el que ocasionase estas cosas, pero al realizarle los exámentes correspondientes, todo señalaba lo contrario. Su presión era normal, no sufría alergias, no había nada fisiológicamente extraño, y aún así le seguían sucediendo este tipo de cosas sin explicación alguna.
Seguirá…