Racoon Hill – homecoming… porque las memorias y mis escritos deben ser continuados… en este lugar…
Decidí… después de tantas lunas y noches… volver a escribir en este pequeño espacio… acerca de mi fanfic basado en Silent Hill, acerca de mis vivencias, ocurrencias, y demases…
La decisión en sí, la fuí tomando de a poco, sumando progresivamente factores varios, causados por varias personalidades alrededor mio…
Por ende, reabriré estas “missing letters” una vez más, para deleitar a quienes se den el tiempo, y la paciencia, de leer lo que yo postee en este BLOG…
Con Cariño, dedicado a tod@s mis querid@s Fans alrededor del mundo.
Gabriel Martínez L.
a.k.a. Neito_kun
Reglas, a Seguir para quién se atreva a Acompañarte… + Secret Letters – HYDE+a silent Letter – L’Arc~en~Ciel (traducidas)
1.- No le pidas que sea fuerte.
2.- Nunca te dejes llevar por la rabia en su presencia.
3.- Déjate crecer el pelo, a ella le gusta eso, aunque tu trabajo lo impida.
4.- Acuérdate siempre, de llamarla y preguntarle como está, es un gesto que ella sabrá apreciar.
5.- Cántale canciones de vez en cuando. Ojala románticas, pero no clichés…
6.- En su Aniversario de novios y cumpleaños, recuerda saludarle antes de que ella lo haga.
7.- Le gusta charlar por MSN. Aunque estés jugando, o haciendo algún trabajo, ponle el máximo de atención.
8.- Visítala de vez en cuando, y no te asustes por el comportamiento de su madre. Ella es así. Siempre.
9.- Es mañosín a veces, pero es una de las características que más adorarás mas adelante.
10.- El pasado es tu peor enemigo. NUNCA vivas con él presente, o terminarás haciéndole daño.
11.- Es detallista, y debes saber valorar eso. Y bastante.
12.- A veces, llora bastante, y es ahí cuando debes acudir a ella, y consolarla.
13.- La distancia, puede llegar a ser dolorosa, sobre todo para Fabiola. no te alejes mucho o lo lamentarás.
14.- Abrázale la zona abdominal, porque siempre se le enfría primero.
15.- No le agrada tomar ni fumar, por ende, mantén tus vicios aparte cuando la tengas a tu lado.
16.- No cometas NUNCA la estupidez de hablarle de suicidio o muerte, o terminar como pareja, por alguna discusión que tengan en el futuro.
17.- Si tiene hambre, cualquier cosa, en especial los productos del mar pueden ayudarte a salir del paso.
18.- Le encantan los chocolates. Procura regalárselos con gestos amorosos de por medio.
19.- No hagas nada que le obligue a cerrar su página de fotolog, o su Blog, por ende, NO LA HAGAS SUFRIR.
20.- Sé sensible, y atento, y trátala con mucho respeto.
21.- Si puedes, convive con ella, y acompáñala la mayor parte del tiempo.
22.- No le hagas promesas que no vas a cumplir, o juramentos que no vas a respetar.
23.- Evita MENTIRLE, bajo cualquier circunstancia. Ella, lo aborrece en demasía.
24.- Protégela de todo daño o amenaza a la que esté expuesta.
25.- Es algo celosín, y por lo mismo evita serlo tu también. Compórtate como lo haría un hombre de honor.
26.- Le gustan las mascotas. Intenta por todos los medios criar un conejo, o un gatito o un perrito. Eso la hará feliz.
27.- Si quiere salir por ahí con sus amistades, no se lo prohibas o sientas celos. Confía ciegamente en ella. SIEMPRE.
28.- Es inteligente, y muy cariñosa. No “infra-valores” eso.
29.- No seas cobarde, no huyas frente a los problemas, ni te excuses con imbecilidades.
30.- Por último, Acompáñala siempre, en toda circunstancia. Todo tiene solución. No arruines la vida de alguien tan preciada y única, como lo hice yo.
HYDE – Secret Letters
In the courtyard, birds singing
Through the window, bells ringing
Oh so tall and wide, these confining walls
I look upon the world below
Sorrow seals our lips tightly
Horror stalks our sleep nightly
But my heart escapes from this attic room
I’m running freely through the town
I remember, remember you
I remember, still close to you
No need to fear the distance here
Peace is shattered by oppression
Tainted oil meets rejection
Yes and just in case I should soon return
My secret letters I will leave
I remember, remember you
I remember, still close to you
No need to fear the distance here
Boarding the train I take in one last look
I’ll keep these memories with me forever
I remember, remember you
I remember, still close to you
No need to fear the distance here
I remember, remember you
I remember, still close to you
No need to fear the distance here
HYDE – Cartas Secretas
En el patio cantan las aves por la ventana, suenan las campanas Oh!, tan altas y anchas, estas paredes aprisionantes veo al mundo que está abajo El dolor sella nuestros labios firmemente el horror acecha nuestro sueño nocturno pero mi corazón escapa de este ático Estoy corriendo líbremente por la ciudad Me acuerdo, me acuerdo de ti, Me acuerdo, aún junto a ti No hay necesidad de temer la distancia aquí…. La paz es destrozada por la opresión El aceite corrompido se encuentra con el rechazo Si, por si acaso tengo que regresar pronto mis cartas secretas voy a dejar Me acuerdo, me acuerdo de ti, Me acuerdo, aún junto a ti No hay necesidad de temer la distancia aquí…. Abordando el tren, echo una última mirada Voy a quedarme con estas memorias para siempre Me acuerdo, me acuerdo de ti, Me acuerdo, aún junto a ti No hay necesidad de temer la distancia aquí…. Me acuerdo, me acuerdo de ti, Me acuerdo, aún junto a ti No hay necesidad de temer la distancia aquí… a silent letter - L'Arc~en~Ciel
Querida, Mi Amor.
¿Como estás?
He estado pensando acerca de tí.
Escribo esta carta, sabiendo que probablemente nunca te alcance.
Muchos días tan fríos como las noches de invierno
han pasado -desde aquella vez-. Sé que no podemos dar vuelta el reloj y regresar.
Creo que el no conocerte, significa mi último Amor.
Nunca olvidaré la ternura que me mostraste.
Vives en cada día nuevo.
Tu recuerdo, ilumina el cielo.
No me odies, no te pongas triste a causa de mí.
Eso es todo lo que pido.
Mi debilidad y la forma en la cuál te hiero,
desaparecen dentro de la oscuridad.
Abrí la ventana hoy y ví una gran cantidad de flores floreciendo.
Te agradesco desde el fondo de mi corazón.
Gracias.
Decir adiós es como ser un pequeño niño perdido otra vez.
Adiós.
Yubisaki ni wa mou todokanai
haruka na yozora e
kirameku hoshi o hodoite
hanashiteageyou
Stay with me nemuri ni tsuku made
yasashii te o hanasanaide
maigo ni natta osanai toki no you dane
Kyou mado o aketara
kisetsu no ashioto kiita yo
aa kimi no shigusa ya egao ga
… boku no subete sa
Stay with me doushitara ii?
yasashii me ga togiresou
maigo ni natta osanai toki no you dane
… i have been thinking about you
Dear my love tooi unabara mo
watatteku yo kono ude de
arashi no hi mo nido to mou osore wa shinai
are you feeling namima ni miageta
hoshi no uzu ga kirei dayo
maigo ni natta osanai toki no you dane
… sayonara wa.
En el lejano cielo nocturno que mis dedos no pueden alcanzar, las estrellas parpadeantes están siendo liberadas Quedate conmigo hasta que me duerma No dejes escapar tu mano gentil Es como cuando era un pequeño niño y me perdí Hoy, cuando abrí la ventana, escuché los pasos del tiempo Ah, tus gestos y tu sonriente cara... ...son de lo que me hice Quédate conmigo tus gentiles ojos parecen hacer pausa Es como cuando era un pequeño niño y me perdí este es el adios he estado pensando en ti Querido amor ¿Qué debo hacer? estoy cruzando por mi mismo el distante océano Nunca mas voy a tener miedo ni en un día tormentoso Sientes, admiré el reflejo, reflejo en las olas la rotación de las estrellas era hermosa Es como cuando era como un pequeño niño y me perdí ...este es el adios...
El Reloj (Segunda continuación de este fanfic PROPIO inspirado en Silent Hill)
LEASE ANTES:
…
Al poco rato de sonar su alarma del celular, que acostumbraba a colocarla a las 8 de la mañana, llamaron a la puerta de su habitación. -¿Si, quién es? -preguntó John, en un tono interrogativo-. Servicio a la habitación, señor. Le traigo su desayuno… ¿Se lo dejo aquí en la entrada o puedo pasar? Le dijo la voz de una sirvienta que parecía tener alrededor de unas 5 décadas de vida. -Por favor, espéreme un momento y lo recibiré personalmente -se apresuro a buscar sus zapatillas de levantarse y una bata que ofrecía el hotel a las personas que se hospedasen en las habitaciones correspondientemente-. Abrió la puerta, encontrándose con una persona, que poseía a primera impresión, un carisma único, debido a su forma de expresarse y hablar. -Este desayuno le dará las fuerzas necesarias para comenzar su dia lleno de energía, señor. Lo he preparado con mucho esmero, y espero sea de su agrado. En cuanto Ud. lo desee, puedo venir a asear su cuarto, y preparárselo para cuando vuelva a dormir, tan sólo deje el aviso de su retirada en gerencia, y yo… No alcanzó a terminar lo qe estaba diciendo, cuando John le interrumpió, diciéndole: “Créame, lo que menos deseo hacer este último tiempo, es dormir. He tenido ciertos sueños últimamente, pero no le he hallado aún alguna explicación lógica al caso… bueno, Ud. quizás dama, es quién menos pueda ayudarme en estas circunstancias, pero el hecho de que me escuche, me hace sentir mej…” Esta vez fué la sirvienta la que le interrumpio : -Quizás le hace falta un cambio de ambiente, o bien tomarse algunas vacaciones, si me permite decírselo, Señor. Sé que quizás no muy lejos de aquí encuentre algún pueblo o ciudad que posea la tranquilidad que necesite. Hay varios sitios que puede visitar, y quizás considere de su agrado… Claro está, que mi intención no es echarlo de aquí, ni nada por el estilo, solamente, le digo como modo de sugerencia, para tratar de ayudarle, Señor. -Le agradezco sus palabras, y tan pronto termine mis asuntos pendientes, consideraré su idea de viajar hacia alguna parte- dijo John, poniéndo una mano sobre el hombro de la mujer. Por ahora, a comer! -dijo, mientras cogía de las manos de la mucama, la bandeja con el desayuno. Muchas gracias por haberme brindado parte de su tiempo para escucharme… de verdad, aprecio su gesto, dama. Pocas son las personas que se dan el tiempo para hablar con otros que quizás nunca en su vida han conocido o conocerán. De verdad, gracias -le dijo, mirándole con una expresión que denotaba como si la sirvienta fuese su propia madre, aconsejándole. De nada, hasta luego, hijo -respondió la sirvienta, cerrando la puerta tras de sí.
El desayuno consistía en tostadas con huevo y jamón en un plato, en otro habían pastelillos diversos, en otro plato habían mas tostadas, unos pocillos con palta molida, mermelada de naranja, damasco, mantequilla, una taza de café cappuchino, un jarrito con crema para echarle a gusto, otro con leche, un vaso de jugo de naranja, y sus respectivos servicios y servilletas. Maravillado ante tal banquete, John procedió a disfrutar y deleitarse con cada cosa que venía allí. Mientras iba terminando, su celular sonó, avisándole que lo llamaban de la Academia. Se apresuró a tragar el trozo de pastel que tenía en su boca, y contestó: -Buenos dias, ¿que desea, señor director? -John, ya tenemos preparada tu lista de tareas, casos, y designaciones para que comiences tu labor tan pronto termine tu periodo de receso. Ya envié un mensajero al hotel donde te estás hospedando para que te deje el maletín con todo lo que necesitas saber para que inicies tu vida de detective. He llamado al gerente, dándole órdenes estrictas de dártelo a tí solamente. En caso de que llegase a caer en manos indebidas, o alguien más intentase abrirlo, no te preocupes, ya que es blindado, se abre solamente con tu huella digital, que ingresé acá desde la base de datos de la Academia, y además posee un sistema de seguimiento GPS, que nos permite localizarlo en cualquier parte del mundo, así que no deberías preocuparte por mayores detalles. Por lo demás, espero que tus sueños hayan desaparecido… ¿o continúan aún? -No se preocupe, siguen, pero ya no les tomo gran importancia- le respondió. Bueno, descansa, relájate, no te tomes mayores preocupaciones, quizás es eso lo que te falta. Buena suerte, y adiós.
-Adiós, director, que esté bien, y muchas gracias por todo.
-No tienes que agradecerme, hijo. Para eso estamos nosotros…
-Está bien, nos vemos.
-Nos vemos, John.
-Señor, me han llamado avisándome que me dejaron un maletín…
-Sí, aquí lo tiene. No hemos intentado forzarlo ni nada, el mensajero vino tan rápido como se fué, no dijo nombre ni nada, solamente dejó esto y se marchó. Eso sí, especificó y recalcó que lo entregásemos en sus manos. Al momento que el gerente le entregó el maletín a John, un auto que permanecía aparcado al frente del hotel, se puso en marcha, en dirección hacia la Academia. -Por lo visto, mi estadía dura hasta hoy, señor gerente, tego que ir a una automotriz a comprar un automóvil, y luego iré por ahí en busca de otro lugar para descansar.
-¿No le ha gustado el servicio… Lo han ofendido alguno nuestros empleados, señor?
-No, nada de eso, de hecho, debo pedirle que felicite a la sirvienta que me fué a traer el desayuno esta mañana. Olvidé preguntarle el nombre, pero según recuerdo, era una mujer de mediana edad, oscilaba los 50 años, muy atenta y amable.
-Mm… me va a excusar señor, pero desde la inauguración de este hotel, no recuerdo que hayamos contratado a ninguna señora de esas características que Ud. me dice. Todos nuestros empleados en su gran mayoría son hombres, y unas pocas mujeres, pero son todas jóvenes, y ninguna ronda los 50 años… me extraña…
-¿Pero acaso cree que le estoy mintiendo, señor gerente? Si yo mismo recibí en mis manos aquel esplendoroso y delicioso desayuno, lo disfruté en mi cuarto, y le dejé la bandeja con los platillos, vasos y taza vacía en mi velador ahora apenas bajé a buscar mi maletín, no puede ser que…
-Señor, acompáñeme, le mostraré algo que demostrará lo que le estoy explicando -dijo el gerente, mientras buscaba un libro entre las cosas en la recepción. Véalo Ud. mismo, este es el registro de todos los empleados que han trabajado para nuestro hotel, desde su apertura, hace 60 años, hasta el día de hoy, todos con su respectiva foto tamaño carné, para identificarlos, pero nadie ha durado tanto tiempo acá como yo. John, algo sorprendido por lo que los registros le demostraban, dijo entonces: -Bueno, sea quién haya sido, sus intenciones parecían buenas, y en realidad tengo mucho que agradecerle, ya que no solamente se preocupó del desayuno, sino también, de escucharme y aconsejarme. Hay cosas que a veces no tienen explicación lógica y es mejor, dejarlas así. Por ahora, tengo muchas cosas que hacer por el día, así que me despido de Ud. señor Gerente, agradecido por su servicio, y espero que siga tan bien como hasta ahora. John le dió la mano, tomó su maletín y se dirigió a las afueras del hotel a hacer parar un taxi. Al abordar uno, le pidió que lo llevase a la automotora mas cercana que existiese. -Conozco la Yazuka Motors, señor. ¿Lo llevo allí, o prefiere otra?
-No, lléveme allí, necesito cotizar un auto para mí, y no deseo la gran cosa tampoco.
-Como desee, señor.
Mientras iba viajando en el taxi, John iba pensando en lo acontecido en la mañana. ¿Una infiltrada? o tal vez… No quizo seguir pensando mas en el tema, ya que llegar a pensar en la idea de que una persona ya muerta le había traido su desayuno, le parecía una respuesta ilógica y poco probable. Lo que no sabía John, era que esa respuesta, aunque pareciese descabellada, era la verdad.
CONTINUARÁ!!
EL RELOJ (Continuación de esta PRODUCCIÓN PROPIA basada en SILENT HILL)
Rápidamente, entró en el mundo de los sueños, al apoyar su cuerpo sobre la cama. Eran alrededor de las 3 de la mañana, cuando despertó súbitamente por una pulsación dentro de su cabeza. Al recobrar la conciencia, y encender la luz de su velador, se dió inmediatamente cuenta de que el lugar donde se encontraba, no era la misma habitación del hotel a la cuál había ingresado. Se encontraba sentado en una camilla vieja de hospital, de sábanas sucias manchadas de algo café, posiblemente óxido, y a su lado, se disponía una mesita de noche, que sostenía la lámpara que iluminaba la estancia, compuesta de azulejos blancos de aspecto sucio y resquebrajados en su gran mayoría. No había ventana alguna, que mostrase el exterior, y en algunos rincones yacían abandonados y vacios, tubos de oxígeno, además de algunos recipientes de plástico con vendajes manchados de algo oscuro y rojizo sobresaliendo por sus bordes, cajas llenas de papeles que parecían ser informes médicos, y frascos de medicamentos botados por el piso. Al otro costado, se ubicaba un soporte de suero, el cuál sostenía una bolsa llena de una especie de líquido amarillo espeso y oscuro.
Al incorporarse y levantarse, algo le pinchaba su brazo izquierdo y le impedía moverlo con libertad. Se miró el brazo para ver que era, pero no encontró nada mas que unas marcas de agujas que sangraban levemente. Sujetándose con su mano derecha la zona, procedió a caminar hacia la puerta del lugar e intentó abrirla, pero ésta se encontraba bloqueada por algo y no podía girar el pomo, al encontrarse éste trabado.
Por debajo de la puerta, comenzó a deslizarse, un sobre de papel de color café. John lo cogió y lo abrió, encontrando dentro de éste, un papel con un extraño símbolo dibujado en sangre. Al verlo, un punzante dolor de cabeza, similar al que le había despertado, comenzó a manifestarse dentro de su cabeza, mientras un sonido distante, similar al de una sirena comenzaba a sonar. A los pocos segundos, cayó inconsciente al piso, sujetando su cabeza.
Al despertar al otro día, se encontraba nuevamente en su habitación del hotel, la misma a la cuál había ingresado por la noche. Recordando vagamente lo sucedido por la noche, John pensó: “debe haber sido alguna pesadilla, como las que solía tener en la Academia”.
El historial de este tipo de sueños en John, no pasaba desapercibido ni para él ni para los psicólogos a los cuales acudía cuando sufría esta clase de sueños… Sin embargo, esta vez, fué en particular, la mas realista de todas las que tuvo anteriormente, en las cuales se encontraba a veces frente a una playa, mirando el ocaso, mientras una mujer a la cual nuca le pudo ver el rostro en sus sueños, se acercaba hacia él, desde lo lejos, gritando su nombre, y corriendo a lo mas que sus piernas le daban, pero nunca lograba alcanzarlo… Otras veces soñaba que estaba en una especie de ciudad abandonada y arruinada, como si se hubiese incendiado, y del cielo, nublado, caían pequeños fragmentos de cenizas que se disolvían al llegar al piso… La misma mujer de los otros sueños aparecía sobre la azotea de un edificio, un hospital, mirando a la distancia con una actitud triste. Aunque se veía la gran mayoría del paisaje, borroso, la figura de la mujer, su rostro, se podían ver nítidamente. Al despertar, se encontraba la mayor parte de las veces con un dolor de cabeza que desaparecía al pasar de los minutos, y una sensación de cansancio y ahogo momentáneo.
Los doctores en un principio pensaron que se trataba de alguna especie de tumor alojado en su cerebro el que ocasionase estas cosas, pero al realizarle los exámentes correspondientes, todo señalaba lo contrario. Su presión era normal, no sufría alergias, no había nada fisiológicamente extraño, y aún así le seguían sucediendo este tipo de cosas sin explicación alguna.
Seguirá…
EL RELOJ… (Un Pequeño adelanto de esta PRODUCCIÓN ORIGINAL PROPIA MIA inspirada en SILENT HILL)
Una gran multitud de personas, se reunía aquella noche en el hall de la academia, en celebración de su graduación como Detectives. La champagne iba y venía, los corchos surcaban los aires sin alcanzar el cielo raso, que se extendía por todo el recinto. Las risas y carcajadas se oían cada vez que uno de los participantes efectuaba un “numerito” a causa de tanto bebestible. Los recuerdos de los días de entrenamiento, de clases, y práctica, eran la plática predominante entre los concurrentes a la fiesta. En una mesa, John Mason examinaba su vaso de whiskey, su trago preferido, mientras los cubos de hielo se deshacían dándole un color mas claro a la bebida. Miraba el jolgorio y la alegría que reinaba en el lugar, que comenzaba a agitarle la cabeza, produciéndole una leve sensación de mareo. Salió al exterior, a fumar su pipa rellena con vainilla, y miró detenidamente el cielo, y las estrellas que se extendían a lo largo del firmamento. Le fascinaba la ciencia ficción, y deseaba con ansias poder visualizar algún dia un acontecimiento o fenenómeno que no tuviese explicación.
Sintiéndose cansado de tanto ajetreo, ya que había sido una jornada bastante extenuante, y con la placa de detective en su bolsillo, decidió irse a descansar al hotel, en el cuál se le había alquilado de antemano una habitación, de parte de la Academia, para que comenzase a establecerse en el mundo exterior. Habian sido unos largos 10 años estudiando, haciendo prácticas, etc., pero al fin había logrado lo que hacía mucho tiempo atrás, desde su niñez, se propuso. Su abuelo, también había sido un reconocido detective, y siempre lo admiró por las increíbles hazañas que logró en sus años de servicio, que terminaron abruptamente por la desaparición hasta hoy, sin resolver de éste. Juró desde ese momento, que se volvería detective, para hallar el paradero de su desaparecido abuelo, y así concluir una página faltante en su familia.
Subió al taxi que aguardaba a la salida de la Academia, y le pidió al chofer que lo llevase a la calle Enrico, en la cuál se ubicaba el edificio. Al llegar, sacó su billetera para pagarle, pero el chofer se negó diciéndole: -Ya han pagado por mi servicio, no se preocupe y vaya a descansar, que tenga buenas noches… John guardó su billetera, y se bajó del vehículo, para dirigirse a la recepción del lugar.
-Buenas noches -dijo, algo mareado, y sacando su identificación-. Buenas noches, señor John, por favor firme aquí -le respondió el recepcionista, pasándole un lápiz- y le haré entrega de las llaves de su lugar. Una vez que puso su firma en el papel, el señor llamó a un botones para que llevase el equipaje de John al décimo tercer piso. Diríjase al ascensor, y luego salga a mano izquierda -le dijo, señalando con un brazo hacia el costado derecho de la mesa de recepción-. La habitación es la número 6, espero que disfrute su estadía con nosotros y le agrade el servicio. -Muchas gracias señor, así será -le dijo John, extendiéndole el lápiz que le había prestado hacía algunos instantes atrás-. Buenas noches tenga Ud. señor… ¿Cuál era su nombre? -le preguntó curioso John-. Henry, me llamo Henry, señor. Soy el gerente de este hotel, así que cualquier problema o duda que tenga, diríjase a mi con toda confianza, o use el citófono para ubicarme. Ahora, le dejo para que vaya a descansar a su cuarto -le dijo, mientras se dirijía al ascensor para llamarlo- debe haber sido una gran noche para Ud. señor John, después de todo. Lo felicito por su graduación, y le deseo lo mejor del mundo para su persona. Cuídese y que descanse -dijo, invitándole a entrar al ascensor-. Nos vemos mañana entonces, señor Henry -dijo John, mientras la puerta se cerraba. Al llegar al 13° piso, giró a su izquierda, encontrándose con un pasillo alfombrado de color violeta oscuro, e iluminado con candelabros que colgaban del techo y las paredes. El estilo de decoración era a la antigua, lo cuál le daba un toque exquisito al ambiente y una mezcla única, entre tecnología y antiquismo.
Al llegar a la habitación 6, el botones lo esperaba con una tarjeta-llave en su mano derecha. Se la entregó y le dió instrucciones de cómo usarla. John procedió a pasarla por el lector de la cerradura, lo cuál desactivó el mecanismo de seguridad de esta, y la puerta abrió lentamente, dando paso a una fascinante estancia, compuesta de una cama con un plumón color burdeo, un velador de madera oscura y barnizada, con tallados delicados en sus superficies, y una amplia ventana que lucía unas grandes cortinas con blondas en sus extremos. John no percibió mayormente los detalles, y se dispuso de inmediato a dormir, debido al cansancio que llevaba acumulado en el cuerpo…
CONTINUARÁ!!!!
Importante…
No tengo internet ahora… se hace lo que sea… no postearè cosas nuevas por ahora, al menos con la misma frecuencia de antes… HISTORIAS YA VENDRÀN!!!
TE AMO MUCHO FABIOLA!!!
Memorias Perdidas del Pasado PARTE I
Ésta es mi nosecuantita Historia, considerando que tengo por ahí otras cuantas que tengo que reescribir, editar y publicar…
Pero bueno, ya se irá dando tiempo para eso…
Acá les dejo para que se deleiten con mi nueva creación en PROCESO de terminarla de acá a diciembre… si puedo.
“…A mi querida Niña, Amor, y espero Compañera de por Vida, Fabiola Riffo…”
Era una noche como cualquier otra, desde el principio de año. Había terminado de ocupar el casco de V-Real a eso de las 22 hrs. Tenía los ojos cansados y algo irritados, debido a la prolongada exposición que tuvo en ese aparato, lo que le produjo además un ligero dolor de cabeza. Para despejarse un poco, salió al exterior de su pieza, al patio, a dar una caminata bajo el cielo frío y nocturno de Agosto.
Eugene Sutherland se sentía especialmente molesto esa noche, debido a que era víspera de su vigésimo segundo cumpleaños, y faltaban solamente horas para que llegase aquella fatídica fecha, que el consideraba últimamente como “una desgracia”. Solía significar alegría y felicidad en años anteriores, cuando aún era un niño y no afrontaba todas las durezas de la vida, que toman más peso cuando llega la adultez, y se deben tomar decisiones y responsabilidades mayores. Por esa y otras razones más, le molestaba ver que pasaba otro año en su vida, ahora sin estudios ni trabajos que lo distrajesen, exceptuando por un curso de Inglés que realizaba en su casa en los ratos de ocio libre.
Tenía una cabellera ondulada y oscura, casi negra. Su piel era clara, con ciertos indicios de juventud, como los típicos granos, sus ojos, eran cafés oscuros, con señales de cansancio y seriedad, que solía ser perfecto para sus sarcásticas e irónicas ideas que a veces les decía a sus cercanos. Era un tipo singular, que gozaba de la soledad y la tranquilidad, mas que nada, para aprovechar de pensar en voz alta, y discutir ciertos problemas y situaciones consigo mismo. Cualquiera que lo viere haciendo esto, sin conocerlo, diría que estaba loco, o que necesitaba un psiquiatra. Pero no era por esas causas que él acostumbraba a elegir el patio como su lugar preferido. Experiencias con personas en el pasado, en su gran mayoría mujeres, le habían formado ese carácter particular, de no confiar en nadie completamente, ni contar sus mas profundos y raros a veces recuerdos y problemas. Tal vez por eso, había quedado marcada en él, una personalidad retraída, con poca confianza en si mismo, que ocasionalmente, se abría con alguien.
Su rutinario paseo consistía en caminar alrededor de la piscina ubicada en el centro de su patio, que yacía boca abajo, para evitar que se llenase de agua en los inviernos, lo que causaba una proliferación increíble de “tancredos” (como solía llamar a los “Zancudos” su cuñado), y sentarse en un borde cercano al fondo del recinto, o en una baldosa de cemento que acogía su figura, en las noches que desease estar más alejado de la casa y sus ocupantes, sin dejar de lado, el detalle de que cuando algo le dejaba muy preocupado o muy sorprendido, caminaba por ahí, mientras conversaba con su entorno.
Sin embargo, esa noche le fue imposible sentarse en su baldosa preferida, o al borde de la piscina, pues había caído lluvia el día anterior, y estaba todo húmedo y mojado. El cielo estaba todo lo contrario a lo que había sido el día anterior. Las nubes se habían despejado, dando paso a una esplendorosa noche, con luna menguante, y estrellas que titilaban como si quisiesen transmitirse algo entre ellas. Una suave y fresca brisa entraba por sus cavidades nasales, dándole un sentimiento de libertad y relajo completo, como si estuviese parado en frente de un abismo sin fondo.
Durante el transcurso de la tarde, había charlado con Cecile Hikari. Ella era como su norte en la brújula de su vida, su ancla en este mundo. La había conocido por medio de cierto medio de transmisión, y llevaban hablándose hace varios meses ya. Tenía su cabello oscuro y liso, moderadamente largo, que acentuaba su suave y terso rostro, pálido y rosáceo en las mejillas, lo que demostraba su buena vitalidad y salud. La expresión que tenían sus ojos era de tranquilidad y sinceridad, con ligeros toques de tristeza y melancolía mezclados tenuemente.
Pero no era eso lo que le había atraído de Cecile a Sutherland, sino, sus sentimientos, su forma de ser, su sinceridad, y el cariño que le había transmitido a través de la distancia y el tiempo que llevaban conociéndose. Estudiaba Orientación Familiar, con mención en Relaciones Humanas, en una universidad ubicada muy lejos de la Tierra. Su familia, como tantas otras, eran de las que habían emigrado hacia la Luna unos años antes, cuando se pudo alcanzar finalmente la capacidad y la tecnología para colonizarla. Hacer un viaje desde la Tierra a al Luna, no era gran dificultad, pero requería de una buena situación monetaria para costear los gastos de traslado y estadía.
Cada vez que salía a reflexionar, y veía la Luna, recordaba a “Su Niña” como él de cariño le trataba, y le hablaba como si estuviese con Cecile cara a cara, disfrutando de su compañía, mientras le decía cuanto la amaba y quería, además de agradecerle por haberla conocido, y le contaba acerca de su día, entre otras cosas.
Una estrella que permanecía a la distancia estática, comenzó a brillar mas intensamente que las demás, llamando la atención por un momento de Eugene. “Debe ser una de las naves que regresa de la colonización a Marte” pensó. Pero poco a poco, el punto pareció acercarse mas y mas hacia donde estaba él, que miraba sorprendido este poco usual e inesperado acontecimiento. Al alcanzar la altura suficiente para estar frente a su pecho, se detuvo. Eugene sintió dentro de sí que la luz le intentaba transmitir alguna clase de emoción o algo. “vaya, ¿será que ahora, las comunicaciones avanzaron un paso mas allá en la Luna?” reflexionaba incrédulo aún de lo que veía. Pero no era exactamente eso. La luz dio un pequeño impulso hacia atrás, luego hacia delante, en dirección al pecho de Eugene, y se introdujo dentro de éste. El ruido de la ciudad pareció desvanecerse de un momento a otro, y todo se volvió oscuro. Una sensación de infinita calidez y tranquilidad inundó su cuerpo, de la cabeza hasta los pies, y por unos momentos, vió una imagen, vaga al principio, que luego se transformó en una figura de un hombre, de mediana edad, el cuál se encontraba parado en la azotea de un edificio viejo, abrazando a una mujer, en un día oscuro y nublado. Esa pareja, para Eugene, le era familiar, de cierta forma, los había visto en alguna parte, pero no recordaba exactamente donde.
La sensación de bienestar y calidez se transformó entonces, en un sentimiento de angustia extrema, y frío agudo y calador. Ahora, la misma mujer que estaba abrazando a ese hombre, estaba parada fuera de un auto, y lloraba desconsoladamente, mientras los gestos que hacía con sus labios, demostraban que estaba gritando algo… un nombre quizás… una neblina densa comenzaba a formarse en torno a la escena.
Las imágenes se desaparecieron, y todo se volvió oscuro. Volvió en sí, recostado en su dormitorio, mientras su madre lo observaba detenidamente, con un gesto de preocupación en sus ojos.
-Hijo, menos mal que has recobrado la conciencia. Te llamé varias veces, pero como no respondías, supuse que estabas en el patio, “tomando el fresco” de la noche, y cuando llegué, te encontré tendido en el suelo, y me asusté. –le pasó una mano por la frente, comprobando si tenía fiebre-. ¿Estás bien ahora?, ¿No estás mareado?
-Estoy bien, solo fue un desmayo, un colapso… nada mas… –dijo, mientras intentaba disimular cualquier indicio que apuntase a su anterior experiencia-. Gracias en todo caso por preocuparte…
-Eres mi hijo, y te quiero… pero como no respondías…
-¿Para que me solicitabas?
-Ah, si, ¡eso!. Tu “Niña” hace algunos minutos atrás, me envió por videomail un mensaje, avisándome que vendría a la Tierra de visita por algunos meses, ya que había logrado una pasantía por sus calificaciones, y me preguntaba si era posible quedarse en nuestra casa mientras duraba su estadía acá.
Eugene abrió sus ojos en una expresión de absoluto asombro -¿Y que le dijo Ud.? -le preguntó con un tono de emoción en sus palabras-. Le dije que no había ningún problema, y que sería una buena oportunidad para conocerle en persona. La abrazó con un profundo sentimiento de agradecimiento.
-Gracias…
-De nada hijo. Tu sabes que yo debo velar siempre por los intereses de mi familia y mis cercanos, ¿o no?
-Mamá… -dijo en un tono serio y preocupado-. Te aseguro que cuando la conozcas mas profundamente, la vas a querer tanto como a tu propia hija.
-Así espero. Si no, te comprometeré con tu vecina…
-Madre! –dijo Eugene, alterado- ella ahora ni siquiera me dirige la palabra. Nunca me ha interesado ni me ha importado sentimentalmente mas allá que como conocida. Además, nunca me ha demostrado ninguna clase de sentimiento.
-Bueno, tu crees que no te quiere, pero yo sé otra cosa que tú no.
-¿Qué?
-Ella todo este tiempo ha estado fijándose en ti… ha despertado un interés especial en tu persona.
-¿Y?. Si no es capaz de ser sincera conmigo o con ella misma, que se vaya a otro lado con otra persona, porque conmigo ya nada va a resultar… ¡NADA! A la única mujer que amo, y siempre amaré es a Cecile. ¡A nadie mas!
-Está bien. Sólo bromeaba… pero ella vive cerca, la conozco mejor… no es fea…
-No siga, o me enojo con Ud. –respiraba enfadadamente, y gruñía.
-Ya… lo siento. Buenas noches, que descanses bien, y no veas televisión hasta tan tarde, ¿de acuerdo?
-Bueeeno… jmm… que duerma bien –respondió a regañadientes-. Hasta mañana.
Aquella noche, no pudo pegar ni un solo párpado , recordando el extraño suceso. Aquel rostro, esa mujer, el hombre… en algún lugar los había visto, pero no recordaba exactamente donde. Se sentía inquieto, ansioso por averiguar mas al respecto, por saber quienes eran esas dos personas, que se paseó frenéticamente por su habitación, mientras agotaba respuestas lógicas para el punto brillante y las visiones. Miraba el cielo una y otra vez a través de la ventana de su pieza. Los árboles dibujaban hermosas siluetas con sus ramas desnudas, en la oscuridad de la noche, que se mecían con el pasar del viento, dando la sensación de que bailaban al ritmo de un lento y suave Valtz. “Los habré conocido… pero ¿Dónde? Y esa mujer… ¿Por qué lloraba? ¿Qué lugar era ese?… y el resplandor…” reflexionaba mientras miraba a un punto en la distancia.
Una sirena se oía a lo lejos. Como la que solían usar las compañías de bomberos para indicar que era mediodía o que había alguna emergencia de incendio. Pero ya se habían dejado de usar hace bastante tiempo, debido a los accidentes que ocurrían ocasionalmente cuando los trabajadores pisaban mal un peldaño al bajar, o perdían el equilibrio, debido a la altura a la que estas se ubicaban, y caían al suelo gritando desesperadamente por ayuda, lo cual no era audible, debido al ensordecedor ruido que emitían las sirenas, que apagaban el sonido de sus voces. Por eso, se había decretado que nunca mas se iban a volver a utilizar para evitar posibles y futuras desgracias. Entonces… “¿De donde provenía ese sonido? ¿Por qué de pronto, me estremece?”…
Continuará dentro de poco más de algunas semanas… Por último, buscaré por ahí las otras historias y las escribiré acá…
matta ne!! ñ_ñ
PD: POSTEEN lo que quieran, ya sea críticas, sugerencias, saludos, lo que se les venga a la mente…
La Importancia de un buen corte de Pelo (final alternativo 3)
Quizas…este sea el final definitivo a tan larga secuela que he llevado adelante con mucho esfuerzo y dedicación, para cierto tipo de personas que me han inspirado para seguir adelante…Pero, nadie sabe, Así que este, nuevamente… NO ES EL FINAL TOTAL…
Bueno, comencemos…:
Al oir la sirena, John, ya se imaginaba lo que significaría, pero esta vez, fué diferente… No sintió el dolor de cabeza, ni el zumbido que taladraba su cabeza…Sino, que de la puerta del ascensor, en contra de todo pronóstico u suposición, salía nada mas y nada menos que Fabiola Redfield, la cual al ver a John parado en medio de la azotea, no lo pensó dos veces, y se dispuso a correr hacia él, con lágrimas en su ojos, y los brazos abiertos. “John, John…” gritaba, a medida que se acercaba hacia él. Se veía que había sufrido alguna clase de experiencia, probablemente traumática, ya que su ropa estaba sucia, e incluso rasgada en algunas partes, en las cuales se notaban signos de violencia. Al llegar a él, lo abrazó con toda la fuerza que sus brazos pudieron darle, lo miró a los ojos, descubriendo que John en ese momento también estaba llorando, y le dijo: “John, que bueno que estes a salvo…yo…mi abuelo…me atacó, y…cuando logré safarme de él…John, él estaba…parecía un loco…no era él…no lo sé, John, yo…fuí a la peluquería..pero la anciana me dijo que no estabas allí, me dijo que fuera al hospital, o te perdería…John…”. Él la sujetó con sus brazos, y le contó lo que había sucedido con Fernanda…su desaparición, todo. Fabiola, al escuchar todo esto, se puso la mano en la boca por un momento, y luego le dijo “John, pero la Doctora Fernanda…ella…era la tratante de mi abuelo hace algunos años, pero falleció antes de que yo me fuese del pueblo…es imposible, ella murió hace mas de tres años acá…
John, poniéndose ambas manos en su cabeza, le atinó a responderle: “Pero, no, no es posible…estoy loco, o he visto acaso un fantasma, pero ella parecía bastante real…o sea, no puedo creerlo…” mientras caía de rodillas al suelo. Fabiola, lo tomo de un brazo, y le dijo: “John, tenemos que salir de aquí…si siguiésemos, seríamos víctimas de alguna clase de embrujo, o maldición, o lo que sea que esté afectando a este pueblo”.
John, entonces, se reincorporó, y haciendo a un lado los pensamientos que abordaban su mente, la siguió, y ambos, juntos, bajaron el ascensor. Dentro de la cabina, mientras se acercaban al piso 1, se estremeció violentamente el ascensor, quedandose ambos al interior, sin luz y sin movimiento. John se aprontaba a sacar la linterna de su bolsillo, cuando Fabiola, encendió un encendedor, e iluminó la estancia. Todo el interior del ascensor se había vuelto oxidado y viejo. La pintura se había descascarado, y la puerta, se había sellado, por lo tanto, era imposible tratar de salir separando las puertas. De una bocina que había para pedir auxilio, comenzó a escucharse algo así como una radio que no tenía sintonía, luego, una voz de hombre, de mediana edad, comenzaba a relatar lo siguiente, como si estuviese anunciando alguna especie de noticiero: “Buenas Noches, comenzamos una nueva edición de Silent News. Esta noche, úna pareja de jóvenes, de nombres John Neo Mason y Fabiola Redfield Villa, fueron encontrados muertos, al interior de un ascensor, en el hospital de nuestra comunidad, Old Racoon Hill. Los peritajes que se le realizaron a ambos, terminaron por concluir que la pareja, había fallecido a causa del pánico que sufrieron ambos al quedar encerrados al interior del ascensor, que hace días atrás, había estado presentando signos de mal funcionamiento, según lo confirmado por la directora del Hospital, la señorita Fernanda Cybil. La causa de la falla, se debería a una falta de mantenimiento, imposible de realizar por el momento, debido a la falta de fondos que ha afectado el presupuesto de la institución…” al llegar a esta parte, nuevamente la señal comenzaba a distorsionarse, y se apagaba lentamente… En este minuto, ambos comenzaron a experimentar un principio de asfixia, ya que se les estaba acabando el oxígeno que les quedaba en el interior del ascensor. Fabiola fijó la mirada hacia arriba, en un intento desesperado por buscar algo de aire, y descubrió que había una escotilla de emergencia por la cual podían intentar salir, así que le pidió a John que se pusiese de rodillas y le ayudase a alcanzar la manivela con la cual se podía abrir el escape de emergencia…
Una vez que ambos pudieron salir al exterior, subieron la escalera hasta llegar al piso mas próximo, el cual era el 2°. Abrieron la salida, para encontrarse con un largo corredor, en el cual habían muchas puertas, con símbolos extraños en ellas, además de camillas viejas y oxidadas, con bolsas de líquido que supuestamente era suero, pero tenían un color morado oscuro. Se dispusieron entonces a caminar e intentar salir hacia alguna escalera al primer piso, para alejarse del pueblo. Intentaron abrir todas las puertas que se cruzaban a su paso, pero al parecer estaban todas bloqueadas por algún tipo de fuerza invisible, que les impedía abrirlas. Al dar la vuelta al corredor, se encontraron con un gran portal, el cual tenía una lápida de piedra en un costado con la siguiente inscripción: “…SÓLO LOS HUMILDES DE CORAZÓN Y SINCEROS DE SENTIMIENTOS, PODRÁN ALCANZAR LA LIBERTAD ETERNA…LOS SACRIFICIOS DEBEN REALIZARSE…PARA QUIENES QUIERAN LIBRARSE DE LA FURIA DE SAMAEL…”
John, al abrir el gran portal, que se erigía ante ambos, fué absorbido por una intensa luz que cubrió todo su cuerpo, y lo dejó ciego por algunos instantes. Al abrir nuevamente sus ojos, se encontraba en aquel lugar especial, en el cual solía pasar sus tardes de tranquilidad cuando era joven, y recién se iniciaba en todo lo relacionado a su trabajo.
Era una playa, de arenas pardas y claras, con una extensa vista hacia el mar, que dejaba ver un infinito horizonte de bellas características al atardecer. A la distancia, se veía que una figura femenina se acercaba hacia él. Al llegar, vió con sorpresa que se trataba de Fernanda Cybil, vestida con su delantal blanco limpio, sus zapatos blancos, y su pelo bien peinado y tomado en una cola atrás. “Señorita Cybil!… pero Ud. acaso… no había desaparecido? yo…la ví…y Ud. se fué entre mis brazos…¿que hace Ud. aquí? “
”John, no te preocupes por saber eso ahora. Lo único que importa es que tú estas aquí por algo, John. Y yo, debo ayudarte a que te des cuenta de cuál es tu objetivo en este lugar. John, recuerdas que en tus años de preparación, tu venías a relajarte, mirando el mar, ¿cierto?” John, en un gesto afirmativo, movió la cabeza. “Recuerdas, que aquellos días, eran tranquilos, y el mar te inspiraba a escribir tus narraciones…¿Recuerdas ese roquerío que está alla?” le dijo, apuntando hacia un famoso lugar usado por muchas personas que no eran correspondidas sentimentalmente. “Si, pero ¿como sabe Ud. todo esto, Fernanda?” le preguntó curioso e incrédulo. “Eso no importa ahora, John. Recuerdas que en ese lugar solía posarse una joven, solitariamente a contemplar el mar tambien?” le respondió. ”Si, recuerdo que se veía triste todo el tiempo. Parecía lejana, y de cierta forma, me llamaba mucho la atención, como si quisiese consolarla, infinitamente, y vivir con ella eternamente…”, le dijo melancólico. “Ella, John, para que lo sepas, ella era Fabiola, Fabiola Redfield. Ella venía siempre a contemplar el mar, y a pensar, porque se había enamorado de tí, pero no sabía como acercarse a tu persona, ya que había perdido todas las esperanzas, cuando supo que tú, habías decidido convertirte en detective, y que por lo tanto, ibas a vivir solo el resto de tu vida, tal y como le contaste a tus compañeros de academia” … Al oirle decir esto, a John se el partió el corazón de haberlo descubierto, de pensar en todos los años, meses, semanas, días que habían transcurrido, sin haberlo sabido, sin siquiera, sospecharlo. Golpeó con su mano derecha la arena, en gesto de rabia e impotencia.
”John, no todo está perdido. Aún tienes una oportunidad para salvarte tú y a ella. Pero debes confiar en mí, y en lo que te voy a decir…” Él le respondió: “Estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio, con tal de pagar mi estupidez, que he llevado adelante junto a mi todos estos años, y poder salvarle a ella, de que no siga sufriendo” Ella le miró, con sus ojos tristes y pacíficos de siempre, y le dijo: “John, en ese caso, acompáñame”. Lo tomó de la mano, y juntos caminaron hacia el famoso lugar, por el cual solía tirarse la gente, para terminar su vida de sufrimientos. Al llegar al borde del acantilado, mientras soplaba una fuerte brisa marina, que mecía sus cabellos, ella le apretó la mano más fuerte, y le dijo: “John…Si quieres salvarte tú, y Fabiola, deberás superar la prueba más dura, la cual es demostrar que estás dispuesto a cualquier cosa, con tal de hacerla a ella felíz. Confía en mí, o sino el tiempo se acabará, y sufrirás, tu y ella” El miró en dirección hacia el mar, y le preguntó: “¿Acaso quieres, que me arroje a las olas, quieres que me mate?” “Confía en mí, John. Esta es la mejor manera, de ayudarlos a ambos, a que puedan salvarse de las garras de Samael.
Lo soltó de la mano, y puso su mano suavemente en su hombro, y le dijo dulcemente: “Adiós, John. Espero, que tú y ella, sí puedan lograrlo”. Lo empujó, haciéndole caer por el gran acantilado. Mientras caía, John recordaba todos los momentos de su vida, los tristes, los alegres, las tardes que había pasado mirando a Fabiola…todo. Al llegar casi al punto en que las olas bañan las rocas, nuevamente todo se volvió a iluminar, dejándole en una temporal ceguera, que le hizo caer en inconciencia. Al despertar, estaba frente al gran Portal, que había atravezado minutos antes. Fabiola estaba recostada en el piso, apoyada en la pared, durmiendo. John la remeció, y le dió de suaves palmadas en la cara, para despertarle. Al recobrar su conciencia, le dijo: “John, ¿que ha pasado?, tu te fuiste, y cuando fuí detrás de tí, de pronto todo se volvió brillante, y no te encontré, y luego desperté, en una habitación, que estaba arruinada, que parecía vieja, las cortinas que tenía estaban rasgadas, y sucias, y a lo lejos, se veía el Lago Toluca, que estaba cubierto por una niebla, que dejaba apenas vislumbrar aquel viejo hotel en el cual solía hospedarse una tía…Y quise salir de ella, pero estaba bloqueada, no lo sé. Tenía miedo, John…”
”Fabiola, no importa. lo que interesa ahora, es que por fin, ya tengo la solución para escapar de todo esto. Pero antes, debo confesarte algo y disculparme por ello” La tomó entre sus brazos, y la aferró fuertemente a su cuerpo, y le dijo “Fabiola, tu solías pasar tus tardes mirando el mar, ¿recuerdas? en aquel acantilado… tú… me mirabas, desde la lejanía… Hasta ahora, no sabía que eras tú, no sabía lo que sentía por tí en aquel entonces, era un joven despistado, que solamente pensaba en mí y mi futuro, y nunca en los demás… y es por eso, que ahora, debo pedirte, de corazón, que me perdones…por mi imbécil actitud y desición, que de seguro te ha costado a tí mucho sufrimiento… Perdóname Fabiola. Perdóname, mi amor…”
Ella rodeó su cuerpo con su brazos también, y le dijo: “John, no sabes cuánto he esperado esa respuesta… esas palabras de tu boca… por años he sufrido, pensando en tí y lo que debes haber sentido al momento de tomar aquella desición. Pero, lo que importa ahora, es que estamos juntos, y que nada, nos va a separar, nada… John, yo… también te amo…”
Se miraron ambos a los ojos, y unieron sus labios en un gran beso, que duró mas allá de la eternidad. Se tomaron ambos de las manos, y cruzaron juntos el gran Portal que se erigía frente a ambos. Al cruzarlo, terminaron ambos en las afueras del hospital, en el lado normal de Racoon Hill. Hacía un día nuboso, y una ligera ventisca, movía una veleta, de una casa cercana al gran edificio. El auto estaba allí a las afueras, estacionado, esperando. Fabiola junto a John, se subió al vehículo, y se dispusieron a alejarse de la vieja ciudad abandonada. Al llegar al puente que unía a Old Racoon Hill con una carretera que daba a otro condado, vieron que en el camino, había una especie de bolsa de cadáveres, que impedía el paso. Al ver esto, John se bajó del vehículo, para correrlo hacia un costado, y poder avanzar. Pero al mover la bolsa, ésta se abrió, y de ella, salieron unos brazos, que sujetaron fuertemente a John. Estaban quemados, y tenían vendajes viejos y ensangrentados. John, desesperado, trató de zafarse de ellos, pero era imposible. Cuando éstos lograron atraerlo del todo hacia el interior, la bolsa se cerró, y se desvaneció como cenizas, en el aire…
Fabiola, al ver esto, se bajó del auto, y se acercó al lugar, para ver bien que había sucedido. Una mancha negra quedaba como vestigio de que allí había estado posado aquel bulto, pero rastros de John, no se veían en ninguna parte. Desesperada, miró en todas las direcciones, pero lo único que veía , era la niebla que comenzaba a cubrir nuevamente todo el pueblo. Se subió nuevamente al auto, y giró para volver hacia el Hospital. Pero al llegar a la mitad del puente, se detuvo violentamente, ya que estaba derrumbado, y no se podía continuar adelante. “John…John!!!!!!!!!!!” gritaba angustiada, mientras se lanzaba nuevamente a llorar y a maldecir su destino…
John, al recobrar la conciencia, se encontraba recostado, en la sala de recepción, del Hospital. Los muebles estaban llenos de polvo, y rotos, los mesones viejos…todo estaba arruinado, y daba la sensación, de que no estaba en Old Racoon Hill “normal”…Sino, en el “Otro Lado”. Al intentar salir al exterior, se dió cuenta de que las puertas estaban selladas, y era imposible abrirlas. Luego de desesperados intentos, golpeándola con su cuerpo, con sillas, nada daba resultado. Era imposible romperlas, mucho mas abrirlas. Así que resignándose, se tiró al suelo, y lentamente, comenzó a volverse parte, de aquel hospital viejo y abandonado…
****
Luego de un rato, y enjugarse su lágrimas, Fabiola puso nuevamente su coche en marcha, en dirección hacia la carretera. En su mente, pensaba: “No importa en donde estés, John. Yo siempre, siempre, estaré aquí, en este mundo, esperándote…”
http://dl1.ffshrine.org/soundtracks/dl/106/959448/Silent_Hill_-_Original_Soundtrack/41_-_esperandote.mp3
La Importancia de un buen corte de Pelo (FINAL ALTERNATIVO 2)
Pasaron varios minutos antes que John decidiese reincorporarse y salir del lugar. Estaba profundamente afectado por la “despedida” de Fernanda, que mientras bajaba los pisos en el ascensor, en un momento en que éste se detuvo, entre los pisos 1 y B (subterráneo) John, tomó su pistola y la apuntó en dirección a su cráneo. Puso el dedo en el gatillo, y se disponía a apretarlo…sentía que no valía la pena seguir con vida, luego de ver lo que había sucedido con Fernanda, cuando de pronto, el ascensor volvió a su normal funcionamiento, de forma abrupta, haciéndole caer al suelo, dejándole inconciente, por un golpe en la nuca
Un chorro de agua le despertó, proporcionado por Fabiola, quién a su vez, lo remecía para ver si estaba muerto o solamente desmayado. “John, John, despierta, John!!” le decía mientras le golpeaba en la cara con la palma de sus manos. “¿Fernanda?…” preguntó en un tono somnoliento mientras intentaba recobrar la conciencia del todo…”No, Fabiola…John, que bueno…pensé que estabas muerto…me asusté y por eso, yo…” Le decía en un tono quebradizo y frágil, como a punto de llorar. “Fabiola, me has salvado, de no ser por tí de seguro, yo habría cometido una estupidez…perdóname…” ella extrañada, le miró y le dijo: “Pero John, ¿a que te refieres? ¿Qué sucedió?” “Luego más tarde te contaré…Por ahora, concentrémonos en salir de todo esto…”
Se levantó del suelo, con la ayuda de Fabiola, y se disponía a subir el elevador junto a ella, pero al momento de apretar el botón para llamar el servicio, la puerta se fundió y se volvió una sólida e impenetrable lámina de metal, el suelo se convirtió progresivamente en una gran reja de metal oxidado, las paredes se fueron derrumbando, quedando todo en una completa oscuridad. Fabiola tomó a John de la mano, temiendo lo peor, y John, que no sabía que sucedía, buscaba dentro de su chaqueta, la linterna para ver alrededor lo que había sucedido.
Al encenderla, apuntó hacia el rostro de Fabiola: “¿Porque ha sucedido esto, si lo único que hice, fué seguir mi corazón…”,estaba llorando, y miró alrededor para ver si encontraba algo, o alguna ruta para escapar de allí, junto a ella, pero nada…Así que haciéndose de valor, se dispuso a caminar con ella.
Al cabo de un rato de vagar entre la oscuridad y la penumbra del lugar, vieron a la distancia un punto brillante, que se acercaba mas y mas, a medida que avanzaban. Al llegar, contemplaron con horror que se trataba de una estaca de fierro oxidada en la cual estaba atada una pequeña niña y Fernanda, rodeadas por un círculo de espinas que salían del suelo. Debajo de ellas, comenzaba a prenderse una llama, que se acercaba lentamente hacia ellas, las cuales gritaban histéricamente, por el dolor que éstas le causaban a ambas al alcanzar sus pies. John y Fabiola trataban de cualquier manera de llegar hacia ellas y liberarlas de semejante tortura, pero no era posible, a tal punto de que las llamas alcanzaron un nivel significativo, y ámbos, Fabiola y John, tuvieron que alejarse de las víctimas, mientras las llamas consumían la carne de Cherry y Fernanda. “no, no puedo seguir con todo esto…no lo soporto…”dijo John, apuntando su pistola, ésta vez hacia Fabiola. “Pero John, ¿que haces? No puedes rendirte…John, JOHN!!…” Cayó al piso, aferrandose la herida que la bala había dejado en su pecho. Tosió, escupiendo sangre, y alcanzó a decir, antes de fallecer: “John, eres la única persona que he conocido en este mundo y he ama…cof, cof…te esperaré…en aquel lugar especial…arg…”
John, con la pistola aún entre sus manos, y balas en el cargador, miró la triste escena que llegaba a su fin, con los cuerpos incinerados de Fernanda y Cherry, atados a aquella estaca, el cadaver de Fabiola tirado en el piso, y en un arranque de locura, rabia, desesperación y pena, disparó en todas direcciones, hasta quedar con una sola bala en el cargador. Al llegar a ésta, apuntó a su boca, y jaló el gatillo.
Todo se volvió oscuro y silencioso, luego de aquel sonido de trueno, provocado por la última bala de la pistola, la cual dejó un forado de 5 cms. en el cráneo de John. La linterna cayó al piso, rompiéndose el filamento de la ampolleta. La chaqueta de Mason se abrió, dejando a la vista el Diario de Cybill, el cual se desvaneció por el viento que lo sopló, mientras se volvía cenizas, y se esparcía entre los agujeros del suelo oxidado.
Nuevamente, abrió los ojos.
Se encontraba en un bosque, recostado en un lecho de hojas secas, y rodeado de troncos secos. “Al fin, despertaste, mi amor…” decía una voz familiar. “Ahora NADIE, nos podrá separar…”retumbaba en su cabeza.
”¿Pero, que pasó? ¿Porqué estoy aquí? Yo…Había muerto, ahora… ¿donde estoy?” preguntaba confundido. “Este, es nuestro “hogar” John” le decía Fabiola, mientras se acercaba a él, con una pequeña niña en brazos. “Pero…¿que está sucediendo…yo, te había disparado a tí…¿no lo recuerdas?” “Está bien, John. Todo fué un mal sueño. Ahora ve adentro que la cena está lista”.
Fabiola puso a la pequeña niña en el suelo, la cual fué corriendo hacia John, mientras gritaba “Papá, papá” y sonreía. “¿Cherry?” preguntó John, aún confuso y desconcertado. “Pero John, ¿como no recuerdas a nuestra pequeña hija?…La próxima vez, no comas tanto de ese fruto que encontraste la otra vez. Ese fruto de color negro y de tamaño pequeño…”
”¿Y Fernanda? ¿Y Guillespie?” le preguntó. “¿Fernanda? ¿Guillespie? ¿De quienes estas hablando, John?…Acaso, estas aún durmiendo??”
”…Creo que sí…pero, si seguir durmiendo, significa estar contigo…Prefiero seguir haciéndolo…”
La importancia de un buen corte de Pelo(Final Alternativo)
Al pasar por ese breve momento de desgracia con la joven doctora, Mason comenzó a gritar, ferozmente, como loco, al vacío de aquella azotea, maldiciendo a aquel que se reía a la distancia, al parecer, de lo sucedido. Un pinchazo que sintió en la parte trasera de su nuca, le distrajo de su objetivo, haciéndole caer inconciente sin alcanzar a ver la silueta que estaba tras de él.
Al recobrar su conciencia, estaba tendido en una camilla, atado con correas y amordazado, en una sala blanca, iluminada por tubos fluorescentes y grandes espejos que se ubicaban en dos costados de la sala.
De una puerta, entró Fernanda, vestida de un delantal blanco, sujetando un libro de anotaciones en el cual estaba apuntando algunas cosas, mientras miraba con atención los gestos que John le hacía desde la cama, para que lo soltasen.
“Vaya…Un poco mas y casi lo logramos” dijo un hombre vestido con un tuxedo negro, mientras observaba a John, y sonreía para sí
“Si, pero el objetivo era que se traumase, no que se volviese loco esquizofrénico, que estuviese a punto de cometer suicidio!!” dijo Fernanda, en un tono Histérico. ” Los sacrificios se hacen, señorita, cueste lo que cueste, además, ya no necesitamos a este hombre…Conseguimos lo que queríamos, así que podemos quedarnos tranquilos…”
“…Querido y estimado John…¿Quieres saber a que me refiero, cierto?” le decía el hombre, mientras le posaba su mano sobre la frente. Un hilillo de saliva caía por un costado de la mejilla de Mason, quien movía su cabeza en modo afirmativo. “Muy bien, te lo explicaré, aunque creo que por ahora y por el resto de tu vida, no te servirá de nada…”
Tu, John Neo Mason, debido a todos los percances que nos has dado a nuestra organización, hemos decidido hacerte pasar por una especie de experimento, para “vengarnos” de todo lo que has hecho “indirectamente” en nuestra contra. Ya sea, lo del Reloj, ese era nuestro mayor proyecto hasta ahora, lo de nuestra Paciente con doble personalidad, que se había fugado de nuestros laboratorios, y por culpa tuya, casi quedamos al descubierto…Ahhh John, te metiste en donde no debías…Sinceramente, eras un muy buen detective, lo reconozco, pero si te seguía dejando hacer y deshacer, habrías dado con nosotros, y hubieses terminado lo que con el esfuerzo de toda una vida, he logrado…
¿Que hicimos contigo?…¿Recuerdas, cuando estabas en tu oficina, leyendo Cujo? en ese minuto, te lanzamos una especie de dardo, de tamaño casi imperceptible a la vista normal, a tu nuca. El dardo, contenía una nueva droga que hemos estado experimentando este último tiempo, la cual hace que en un principio, te produzca una comezón en tu cabeza, que luego derivará en una “Ilusión” que parecerá practicamente como la realidad misma, pero con leves diferencias…
Con esto, como te darás cuenta mi querido John, te pusimos bajo nuestro propio control, a nuestra merced, y te pudimos traer acá, a nuestras Instalaciones, para torturarte, con una visión de las cosas de forma mas “Horripilante”…
¿Porque lo hicimos? para llevarte al borde del colapso, además de averiguar los resultados de nuestra droga…los cuales nos sorprendieron a nosotros mismos inclusive…
Aun así, tuviste momentos para “salvarte”, no es así, ¿Señorita Fernanda?, o debería decir, Fabiola Cybill?
El Hombre la miró un momento, luego sacó una especie de pistola de su chaqueta, y la apuntó hacia la cabeza de Fabiola. “Tu eras la espía, la que se infiltró con nosotros, para arruinar nuestro experimento…¿Con que “John, supongo que ya has descubierto todo, ¿cierto?” “¿Descubrir que? … No comprendo…” “John… Yo… ya… Fallecí, permanezco atada a este hospital, condenada a vivir para siempre aquí… Pero llegaste tú… y… yo…” Jajajajaja, patético!!…Aún así, nada conseguiste al intentar jugar dos roles dentro de la “Ilusión de John“…
“Por tu estupidez, te tocará sufrir el mismo destino que John…” le dijo, disparando la pistola.
Fabiola, cayó por un momento al suelo, retorciéndose, y sujetando su cabeza, para terminar reincorporándose, en el Hospital de Racoon Hill. Pero esta vez, no se encontraba John por ningún lado, y lo peor, la figura de Samael, se encontraba en frente de ella, riendo de forma violenta y malévola…, Se acercó a ella, la tomó de la mano, y juntos, comenzaron a arder, entre las llamas, que en ese momento se encendían, mientras una multitud de personas, lo adoraban…a Él, y a Cherry…
Agradecimientos a Fernanda, la que me dió la Idea…